María Inés Zaragoza expone litografías, dibujos e imágenes digitales que proponen una reflexión estéticamente pacífica sobre la violencia de género

«La sombra es lo que queda, lo último de la persona, y en algunos casos, ya ni queda la sombra». Eso me dice María Inés Zaragoza, cuando resalta que en sus obras la sombra es vital. Hablamos de su muestra Género: F, que se exhibe durante todo septiembre en el Espacio de Arte Luis Quesada del CICUNC.

El tema de género, absolutamente vigente, nos llama la atención porque María Inés lo aborda desde un lugar que –lejos de ser contestatario– es sutil, sensible y profundamente femenino.

Se trata de litografías, imágenes digitales e instalaciones de una gran artista que además es docente investigadora y secretaria de Extensión Universitaria de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo

«Es un tema muy actual, sufrí algunas violencias verbales contra mí e integrantes del equipo con el que trabajo, entonces resolví hacer mi catarsis a través del arte», explica Zaragoza.

«Género: F nos presenta a la mujer, no como homenaje sino como tema inherente de nuestra realidad. Su consumo, maltrato, pérdida, instalados en la vida cotidiana. Propongo la idea de “verse” parada frente a esa realidad. Tomar conciencia, sentirse acompañada, pensar la posibilidad de enfrentar situaciones y salir adelante», continúa.

Género F, superpone los formularios para cualquier trámite en los que uno debe especificar el género con sombras femeninas. «No me gusta poner “F” en las planillas o en cualquier trámite, entonces hice un collage donde se marca la F y, detrás, las sombras de esas mujeres que somos», dice la artista que también nos habla con algunos textos intercalados en la muestra.

«Mujeres, una, muchas, como un todo, como fragmentos; su silueta, su sombra, sus pequeñas pertenencias son las protagonistas. También los son las palabras. Las palabras violentas que maltratan, perduran, agreden, lastiman. Del mismo modo que lo son muchos hombres, demasiados. Aquellos que conviven, que aman, los compañeros, los jefes, los que fingen, los que engañan, los que se engañan, los que lastiman, los que golpean, los que matan», dice.

«Lo que quiero decir es que a cualquiera le puede tocar vivir un acto de violencia», reafirma, y agrega: «Quería un lugar público, de paso, en el que la gente se encontrara con la muestra, que es una invitación a reflexionar, a comprometernos. Es mi respuesta a distintos hechos de violencia de género que vivimos las mujeres cotidianamente».

Otra de las obras es una instalación de zapatos de taco aguja rojos y blancos con su posible sombra pintada, dibujada. «Me llamó la atención algo que me dijo Vivian Maggis (artista) una vez: el zapato es el único objeto que queda con la forma de su dueño, aunque esa persona ya no esté. La instalación se llama Cuestión de azar porque creo que a cualquiera le puede tocar pasar por una agresión».

Zaragoza trabaja con dibujos y collages digitales impresos en litografía o a través de métodos que ofrecen las nuevas tecnologías. Las técnicas empleadas son el resultado de su labor como docente del Taller de Grabado de la Carrera de Artes Visuales y como integrante de un equipo de investigación que ha trabajado sobre la imagen digital desde 2002. Hay imágenes visuales, musicales, lecturas, la danza y las palabras. Sus maestros fueron Eliana Molinelli en dibujo, Ricardo Scilipoti y Cristian Delhez en grabado, Antonio Alterio en técnicas planográficas.

Para completar su formación como grabadora, realizó un curso sobre litografía y zincografía en el Taller de Asociación Ars Empori en Gerona, España. Fue seleccionada en International Biennial Print Exhibit de Taiwán en dos oportunidades.

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