Este DJ nos cuenta un poco acerca de sus gustos musicales y qué lo mueve a “subirse” a un escenario

Su afición por la música es variada, como su vida. Franco Giudice se autodefine como «el hombre orquesta». Según me cuenta, él se llamaría a sí mismo «random shuffle», algo que se podría definir como «baile imprevisible», aunque en este caso es como una persona que mezcla música de forma aleatoria.

Disfruta de los ritmos: «desde la letra de un tango, a la improvisación del jazz, del groove, al tech-house, de los bajos del funk, a la melodía de la música clásica. Todo consiste en saber apreciar momentos y estilos musicales tan distintos que lo que une es la música». Así doy comienzo a la entrevista con «Francock» como se ha bautizado («cock” es polla en inglés, sentí que le ponía más actitud al nombre»).

Viajero frecuente, sensibilizado por las ciudades cosmopolitas, Franco se enriquece y reflexiona con la mirada del otro: «estar con Ricardo Villalobos escuchando música en mi furgoneta es una experiencia que nunca voy a olvidar» o «escuchar música disco con Little Louie Vega».

A los 18 años dejó Mendoza para hacer de Buenos Aires su casa por casi una década. Luego vivió en Barcelona. Estar ya en Europa fue su motivación para viajar por el resto de los países, descubriendo festivales en Holanda, Alemania, Francia, entre otros.

Sus trabajos en el viejo continente fueron parte de grandes festivales como el Primavera Sound, Sonar, DGTL «que dura 3 días, más del ámbito de DJ de techno y house de los mejores que están en Resident Advisor y son top en el mundo. Un DJ tiene que tocar para ofrecerle algo al público, tener esencia en el mensaje».

–¿Dónde podemos escuchar tu música?

–Se puede escuchar a través de mi Mixcloud. O pueden acercarse a Taverna los días sábados, donde estoy musicalizando semanalmente, o agregarme al Facebook (Francock Giudice). Allí suelo postear videos, sesiones, todo lo que me gusta de música. También produzco y toco en una serie de fiestas llamadas WineGroove, que se van realizando en distintas bodegas, con el fin de promover la movida electrónica.

–Tenés una amplia colección de vinilos, contame un poco sobre eso.

–Adquirí más de mil títulos, que los tengo esparcidos por varias ciudades. Cuando volví a vivir a Mendoza me traje una parte de mis discos de vinilo, pero tuvo que ser en dos viajes: traje 200 y 200, ya que me cobraban demasiado sobrepeso. Pues viviendo en Europa fui adquiriendo en ferias ,disquerías y sellos de amigos que tienen amor al vinilo. El vinilo lo tiene todo: sus surcos, la púa que los recorre a la perfección y amplifica ese sonido tan particular de medios graves y agudos, eso hace al vinilo encantador.

–Del vinilo a la tecnología de hoy, ¿qué te llama la atención de esta?

–Por ejemplo, un invento tecnológico que me llamó la atención, es el Shazaam, en realidad es una aplicación que con escuchar un track te dice el artista, el nombre de la  canción, el año en que nació, ¡es una maravilla!

–Si te digo «Mendoza», ¿qué es lo primero en lo que pensas?

–Es una provincia tan linda, con mucho para dar, un gran futuro. Espero que se hagan más eventos culturales, que albergue gente de paso, gente con ideas, con nuevos emprendimientos para salir del conservadurismo en que nacimos.

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