La pintora Federica del Olmo nos abrió las puertas de su casa y atelier para que conozcamos su serie más nueva de signos zodiacales.

    Recorrer el Instagram de Federica del Olmo o Fedrika -como dice su firma en los cuadros- es llenarse los ojos y el alma de alegría, colores, naturaleza y detalles. A través de sus pinturas, ella contagia sus emociones, gustos y elecciones de vida.

    Desde que era una niña juega con pinceles, su camino en el arte ha sido fluido naturalmente, y su estilo no ha cambiado; de hecho, al ver sus dibujos de los 12 o 13 años se nota un gran parecido con los actuales.

    «Los proyectos de temáticas completamente diferentes me inspiran a seguir pintando. Mientras uno hace cosas repetitivamente, más se perfecciona. La disciplina, la rutina y  la pasión me llevan a mejorar».

    Con un vaso de limonada en la mano, en su atelier donde la custodian sus cuadros, Fedrika confía que nunca ha podido parar de pintar «por más que quiera»dice y agrega: «soy obsesiva compulsiva y no paro hasta ver la obra como me la imagino en la cabeza». 

    Le encantan los detalles, lo cósmico, el poder mezclar ideas en un mismo cuadro, «me gusta la libertad de poder hacer infinitas ideas que se me vienen a la cabeza», revela quien utiliza acrílicos sobre tela, materiales con los que mejor puede expresar sus dibujos. 

    Respecto a los colores llamativos que encantan, confía que intenta hacerlos pasteles pero que, de repente, se le va al color, «no sé por qué las gamas se me van para cualquier lado. Los cuadros tienen vida propia». 

    ¿En qué detalle del cuadro te encontrás a vos misma?

    En la obra terminada… en mi tipografía que es lo que más natural me sale. Los vegetales y las frutas, las montañas y los animales. Dentro de cada cuadro hay un poco de mí, de lo que significa iluminarse, de generar consciencia, de elevarse y de conectar con otros seres vivos, con el cuerpo, la mente y con todo lo que nos hace bien.  

    El arte la acompaña en cada paso que da en su vida, en cada lugar donde habita y muchas situaciones la llevan a intervenir un lienzo, una pared o cualquier objeto que acapara su atención. También realiza encargos los cuales son un desafío pero no tan grande como lo son sus propias ideas. 

    «Me pasó con el zodíaco, yo sabía que quería hacer mi proyecto llamado Astrología pero no sabía ni cómo empezar, ni qué hacer. Pintar para mí es un trabajo distinto que hacer algo para otra persona. Los dos me apasionan pero son cosas diferentes».

    Federica del Olmo y los signos del zodíaco bajo su propia mirada

    «Proyecto: Astrología. Signo: Piscis» así presentó Fedrika su serie más reciente, la de los signos del zodíaco que pintó en función a lo que le nacía al momento de encarar cada uno de los 12.

    «Vino una amiga astróloga de viaje y hablamos de los signos y ahí empecé a pensarlos. Siempre me gustó la temática, me acuerdo que de chica leía el horóscopo. Pero ella me inspiró con conocimientos, me puse a investigar y empecé a desarrollar el tema».

    Inició la serie con Piscis, su signo astrológico, «de atrás para adelante como todo lo que yo hago», comenta entre risas al precisar que el orden seguido fue al revés, desde el último hasta llegar al primero, Aries.

    «Esta idea me hizo vivir cada signo y analizarlos, al pintarlos sentía que los canalizaba; fue re loco lo que me pasaba», dice la madre de dos niñas que volcó en bocetos lo que estaba viviendo y las referencias de personas cercanas que eran de cada signo.

    Pintó animales, rostros de personas, figuras… «lo que me iba naciendo. Fue hacer lo que realmente quería y tenía ganas. A la mitad de la producción de Géminis noté que quería ir a esquiar y empecé a hacer cosas del esquí». A lo que suma: «varios dibujos los tenía que modificar porque no quedaban. Virgo fue uno, tenía lentes de sol y no había manera de que le quedaran bien hasta que probé con lentes de lectura y todo fluyó».

    A la vez, hizo dos cuadros de Piscis porque el primero nunca le cerró. ¿Qué pasa con la segunda vez que hacés un cuadro?, le consultamos y respondió: «nace uno diferente al primero por más que el tema sea el mismo. Y es que lo hago desde una mirada distinta porque cambio yo y el espacio del tiempo. No podría hacer dos cuadros iguales pero sí parecidos o el mismo tema un millón de veces, como lo son los cuadros de budas».

    Fedrika estaba en su casa de San Alberto, Uspallata, sin celular ni señal como para poder inspirarse y arrancar con los astros así que con la mínima información que tenía en ese momento, comenzó con su propio signo. «Pinté los peces con algunos elementos de la tierra y mi amiga me dijo que no tenía nada que ver».

    Al terminar con toda la serie volvió por un nuevo Piscis, uno de sirenas nadando contracorriente. «Es para una nueva Federica que atravesó un zodíaco y quedó un poco más loca, un poco más mística pero al fin la misma de siempre que cambia todo a último momento», compartió en su cuenta @fedrikart.

    El proyecto se presentó en sociedad a través de las redes sociales pero lo más importante fue la muestra realizada en la Bodega Bombal. Se hizo el mismo día que inauguraron un mural que Del Olmo había realizado en un lagar.

    La intervención de Federica del Olmo en Bodega Bombal 

    La artista fue contactada por la misma familia propietaria de Bodega Bombal y cuando le presentaron el lagar con forma de diamante quedó en shock. «Verlo en 3D fue hermoso y pensamos una obra que encerrara toda la historia de la empresa, más una frase que la abrazara». 

    Para Fedrika fue un desafío divertidísimo que duró un año más o menos, «fue mucho tiempo de encierro pintando, escalando andamios de tres pisos, dibujando, confiando, dándolo todo».

    El resultado final fue una vista de Dolores y su mamá Lorine, nieta e hija de Domingo Luca Bombal, respectivamente, el fundador de la bodega. Ambas están montadas en unas barricas, con una copa de vino en la mano mirando desde lejos los viñedos.

    Fotografías: gentileza Federica del Olmo