Cantautora y guitarrista, la joven mendocina comparte la aventura de su proyecto solista, al tiempo que es parte de Té con King Kong y también de Anyi.

    Qué te gustaría hacer cuando seas grande?». Eve Calletti recuerda la pregunta de los otros a la perfección. Sobre todo porque la respuesta era -y sigue- siendo la misma: «Yo quiero ser cantante». Sus tías y su abuelo la invitaban siempre a desplegar su voz en las reuniones familiares y dos años después de terminar la secundaria, Eve comenzó la Licenciatura en Música Popular con Orientación en Canto. Desde entonces y aún antes, sostuvo a la guitarra como infaltable compañera.


    Luego de dos viajes con un grupo de amigas, con las que tocó en las calles de Chile y Uruguay para cubrir los costos, esta joven mendocina decidió encarar un proyecto de a tres: Té con King Kong. Más tarde atendió a sus canciones solistas y en ese viaje mixturado se encuentra ahora, con el disco Vintage Futurista a flor de piel. Lo nuevo y lo viejo convergen en géneros musicales en los que busca innovar, también desde lo estético.

    ¿Cómo y cuándo empieza tu conexión con la música como expresión artística?

    Desde que tengo recuerdos, canto. Mi papá cantaba y lo sigue haciendo, y creo que es medio hereditario. Mi abuela también lo hacía y además escribía; murió tiempo antes de que yo naciera. A los diez años me topé por primera vez con un instrumento, con una guitarra que llegó a mi casa de unos parientes folcloristas de San Luis, autores de una canción muy conocida que se llama «Calle Angosta». Ahí tomé clases con un vecino que vivía en frente y era profesor; estudié un año, aprendí a leer música y después, cuando él se mudó, seguí por mi cuenta, hasta el día de hoy.

     

    ¿Actualmente de qué proyectos sos parte y qué hacés en cada uno de ellos?

    Estoy tocando como guitarrista de Anyi. También soy guitarrista, cantante y compositora de Té con King Kong, un proyecto de autoría que comparto con mis compañeras Paula Sánchez, tecladista, y Silvina Ormeño, en batería. Tengo, además, mi proyecto solista.

    Anyi tiene un poco de post punk, de rock, un poco de electrónica, algo de funk y recorre varios estilos. Té con King Kong es medio rock, medio indie, medio experimental, medio dream pop. También medio folck: hay una mezcla interesante de varias corrientes musicales. Sobre mi estilo solista, he intentado incursionar en otras cosas que no había podido hacer antes en grupo, para no pedir permiso ni proponerlo sino directamente hacerlo. Creo que es como una mirada más a lo urbano, más low fi, hip hop, con un poco de trap y de bases urbanas. Ahora estoy haciendo un reggaetón pero también estoy haciendo un bolero medio moderno, está el funk presente y está lleno de un montón de corrientes. Trato de que mi laburo no sea sólo una cuestión musical sino envolverlo con lo estético y con un montón de cosas con las que me gusta jugar a través del personaje.


    ¿Dónde encontrás tus referencias musicales?

    La verdad es que son bastante amplias. Escucho de todo, veo mucho en YouTube; me la paso escuchando música todo el día, eligiendo estéticas para mis próximos videos. Soy muy melómana de modo muy random. Ese mismo stock de música en la cabeza hace crear cosas muy distintas y eso está buenísimo.

    ¿Qué otras manifestaciones artísticas te interesan?

    Me gusta la fotografía y si bien no he tenido la oportunidad de tener una cámara, me gusta mucho la estética, los colores, el planteamiento de la escena. Soy muy partícipe en los videoclips cuando hay que hacerlos, en relación al guión, el planteo o el estilismo de cada personaje que aparece. Me gusta mucho el vestuario, también.

    Podés escucharla en Spotify y seguirla en Instagram: Eve_calletti