La música era apenas un hobby para este reconocido publicitario. Pero de a poco su obra musical comenzó a tomar relieve y ya, con su cuarto disco, se muestra pleno y capaz de ofrecer un puñado de canciones emocionantes

Es el vértigo, el amor por el vértigo. O esa pulsión primigenia que nos lleva a acercar nuestra mano al fuego no antes, sino después de saber que quema. A esa actitud vital, Daniel Vinderman la llama «alma wasabi». No por antojo, sino por replicar una experiencia personal: le dio a probar a su hija un poco de ese condimento japonés y la niña, primero, sintió cómo su boca se incendiaba. Y luego le dijo: «Quiero más». Fue entonces cuando su padre respondió: «Tenés alma wasabi». Y con esa premisa, compuso y grabó su nuevo disco.

Publicitario nacido en Jujuy (ocasionalmente), y criado entre Catamarca y Buenos Aires, Daniel Vinderman tuvo desde pequeño una pasión por la música que, debido a su profesión, al principio quedaba reducida al rincón de los hobbies. Pero luego empezó a crecer. Ya instalado en Mendoza, tomó clases con Javier Segura, y casi naturalmente, llegó un disco, luego otro, después otro más. Y ahora, aquí tiene uno nuevo, que lo muestra consolidado, inspirado y capaz de ofrecer un puñado de hermosas canciones.

–Pareciera que la historia que explica el título de Alma Wasabi probablemente marcó también su estética. ¿Es así?

Alma Wasabi es una metáfora que representa a aquellas almas curiosas, atrevidas, desafiantes, que están dispuestas a asumir riesgos con el fin de alcanzar algo que los apasiona. Me considero parte de ese grupo y me gusta rodearme de gente así. Es una forma de pensar, pero fundamentalmente es una practica, una manera de vivir. Después, todo lo demás, las canciones, los arreglos, los músicos que participan, los ingenieros, los diseños, fotografías, textos, apuntan al concepto.

–A pesar de que el disco ya está en diversas plataformas digitales (Spotify, BandCamp, YouTube), también está prevista una edición física. ¿Cómo será esa versión de Alma Wasabi y por qué te resulta, todavía, tan importante que haya un disco tangible todavía?

–El disco (como obra musical) en formato CD, está viviendo sus últimos días. Por eso trabajamos sobre un CD Book que no fuera un simple contenedor de disco, sino una obra en sí misma, que se complemente con la música. Tiene entre su contenido, un CD. Pero lo importante del book es lo otro, los fotógrafos que representaron las canciones con imágenes (Pablo Betancourt, Luciana Orozco, Luis Guiñazú Fader, David Sisso, Celeste Mari, Laura Oviedo, Maira García, entre otros), los textos e ilustraciones del escritor cordobés Martín Cristal; e ilustraciones de Andrés Casciani y Valeria Lauretti. El CD Book es un pequeño libro tapa dura con 32 páginas que completan la obra. Alma Wasabi no es sólo música.

–¿Cómo podemos definir tu poética musical?

–No pienso mucho en términos de estilos. Trato de ser lo más honesto y auténtico posible. En mis composiciones e ideas musicales busco representar lo que siento, lo que no puedo decir de otra manera. Escucho música de todos los estilos, mis héroes son Spinetta, Charly, The Beatles, Metallica, Zeppelin, y todo eso entra en la licuadora.

No tengo prejuicios para crear y trato de no repetirme, de no aburrirme, de ir buscando elementos nuevos y en lo posible que estén alejados de lo que conozco.

–Me gusta conocer cómo son los procesos y, por qué no, rituales de creación de los artistas. ¿Cómo se da tu proceso de composición? ¿En qué momentos, en qué lugares, con qué instrumentos o herramientas?

–Mi instrumento de cabecera es una guitarra criolla. Las ideas llegan todo el tiempo y si estoy con la guitarra en las manos mejor, puedo captarlas. Grabo todas las ideas aunque sean diminutas, en mi teléfono. Algunas se vuelven canción y otras quedan ahí. Si bien desde un principio sé lo que quiero decir, dejo las letras para el final. Escribo cuando la canción ya tiene forma con un tarareo que define la melodía. Las noches largas son mis preferidas. El insomnio es parte de mi vida y es un momento de sensibilidad, donde todo se potencia. Los sentimientos se multiplican. Sabato escribía que los seres humanos no somos los mismos después de vivir las abominables experiencias de la noche y doy fe que es así.

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