Detrás de cada pieza arquitectónica y artística del Parque General San Martín se esconden historias y simbolismos. La Feria de América, una torre de castillo, una escalera hacia la nada y otros enigmas. Descubrilos.

    Han pasado 125 años desde el 6 de noviembre de 1896, día en que fue inaugurado el Parque General San Martín, el parque artificial más grande de América del Sur. Allí conviven con la naturaleza y sus miles de visitantes una importante cantidad de obras de arte, convirtiéndose en un verdadero museo a cielo abierto. Muchas de ellas resultan desconocidas para los transeúntes en cuanto a historia, origen y significados.

    Estas obras forman parte de nuestros bienes culturales materiales e integran nuestro patrimonio provincial, por lo que es importante conocerlas y preservarlas.

    Originalmente llamado «Parque del Oeste», este espacio verde fue ideado por el entonces gobernador de la provincia, Emilio Civit, quien sentía gran admiración por la cultura europea, especialmente la francesa. Su intención era crear en Mendoza «la pequeña Francia de Argentina», y para eso se enfocó en la transformación de diferentes lugares de la ciudad. Así, le encomendó la gran tarea de diseñar el parque al renombrado arquitecto y paisajista francés Carlos Thays.

    El Rosedal

    El Rosedal fue creado en 1909, también bajo la insistencia de Civit, quien quería embellecer aún más el recorrido del lago. En un primer momento sólo se colocaron 15 tipos diferentes de rosales y con los años se incluyeron las pérgolas, las luminarias y los bancos y también se colocaron una gran cantidad de obras escultóricas.

    Si bien en todo el parque se encuentran ubicadas más de 40 obras de diversos estilos -americanista, escocés, italiano y francés- las esculturas que se encuentran emplazadas en este sector fueron, en su mayoría, traídas de Francia.

    Al comienzo del rosedal se encuentra la Jugadora de los huesillos, reproducción de una obra hecha originalmente en mármol de Carrara expuesta en el Museo de Pérgamo en Berlín. Es de hierro fundido y fue realizada por la fundición francesa de Antoine Durenne. Representa a una joven niña absorta en el juego del astrágalo que se practicaba con pequeños huesos.

    La Aurora. Se trata de una estatua lampadaria que tiene un sentido simbólico, no funcional. Está realizada en hierro con técnica de fundición y tiene 1.50 metros de alto. Durante el siglo XIX, estas alegorías fueron cobrando importancia en tanto las ciudades incorporaban el moderno alumbrado.

    Siguiendo por el mismo camino, en la intersección de las pérgolas, se encuentra la escultura Bacante y sátiro, una obra con temática de origen mitológico. Se trata de una copia del original realizado en mármol por el famoso artista francés Claude Michel, también conocido como Clodion. En este caso la copia es de cemento, pero se desconoce quién la realizó. Las bacantes y los sátiros acompañaban a Baco, el dios del vino, en sus alegres correrías.

    La Pureza constituye un conjunto formado por una estatua y un pequeño estanque, realizada por el artista florentino A. Belli en mármol de Carrara. Es la única de las esculturas del rosedal diseñada y producida en Italia. Se trata de una figura femenina desnuda inclinada hacia adelante recogiendo agua del estanque con un ánfora. Lamentablemente, en 2015 esta obra sufrió un acto de vandalismo y se perdió su cabeza.

    El recorrido finaliza con tres figuras naturalistas. Dos de ellas resultan impactantes: Los jabalíes y Ciervo atacado por leones. Ambas de origen francés, hechas en hierro con técnica de fundición. La última es La Agricultura, una estatua de hierro de la cual se desconoce su procedencia.

    Ubicada en la rotonda próxima al rosedal se encuentra Diana y Endimión, una escultura del francés Ernest Damé. La obra es de hierro fundido y posee 2,75 metros de altura. La misma se inspira en la historia de Diana, diosa la caza y protectora de los bosques, resguardando el sueño de Endimión, un joven pastor de Caria quien se enamoró y a quien Zeus condenó al sueño eterno.

    En la isla del lago también hay obras escultóricas. En el extremo norte se emplaza La Aurora, mientras que en extremo opuesto se ubica El Crepúsculo. Ambas son estatuas lampadarias de hierro. Pertenecieron a la familia de Antonio Tomba y se ubicaron en su vivienda hacia 1900.

    La Feria de América

    Un hecho prácticamente olvidado por la historia cultural argentina es la Feria de América, realizada en 1954 en Mendoza, más precisamente en el Parque General San Martín. Se trató de una exposición continental que formó parte de la política internacional de Juan Domingo Perón, quien necesitaba mostrar el potencial industrial del país.

    Los principales expositores de la feria fueron provincias argentinas, organismos estatales, agrupaciones industriales y países invitados de Latinoamérica: Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay. La iniciativa se constituyó como el primer referente de innovación en arquitectura efímera en el país.

    En una superficie de más de 30 hectáreas se montaron alrededor de 100 construcciones: pabellones, stands, servicios públicos y la gran Torre Alegórica que contó con un sistema de sincronización de luces y de música compuesta por Mauricio Kagel.

    El único testimonio que queda en pie sobre ese hecho singular en Mendoza es el edificio Cuba, conocido así porque tiempo después allí funcionó un boliche con ese nombre. Fue el stand del Ministerio de Obras Públicas y comparado con los otros pabellones, era muy pequeño.

    Curiosidades

    Distribuidas por el parque hay una serie de obras inconclusas y abandonadas que causan intriga a quien se topa con ellas. Detrás de cada una se esconden historias que pocos conocen y que dan lugar a especulaciones populares.

    Es el caso de «la escalera infinita», la cual se encuentra ubicada justo al lado del edificio Cuba. Solitaria y sin un uso funcional, resulta una estructura extraña de ver. Hay dos teorías acerca del origen de la escalera en espiral; algunos dicen que perteneció al antiguo laberinto, otros creen que formó parte de las obras construidas para la Feria de América.

    Sobre la Avenida Libertador, a mano derecha, se pueden ver los restos de una construcción que remite a una torre de vigilancia de un castillo, pero en una escala más pequeña. Al observar es inevitable preguntarse qué habrá sido eso. Lo cierto es que la estructura fue el torreón modelo de la cárcel de Mendoza, una de las primeras edificaciones que se hizo en el parque.

    Apenas se cruzan los emblemáticos portones, del lado izquierdo, hay un chalet de estilo inglés que hoy ocupa la Dirección de Recursos Naturales Renovables Naturales. A lo largo de los años cumplió diferentes funciones, pero una de las más destacadas pero poco conocidas es que en 1924 ahí funcionó LOU Radio Parque, la primera radio de Mendoza.

    Fuentes consultadas: Escenarios del Poder, la escultura en el Parque General San Martín – Patricia S. Favre.

    Nota y fotos: Agustina Agost.

    Fotos históricas: Mendoza Antigua, web, Diario Los Andes y Mendoza Post.