En busca permanente de nuevas ideas, estas arquitectas de interiores tienen amor por el diseño y desde ahí crean espacios gastronómicos que estimulan los sentidos.

Son amigas desde los cuatro años. Hicieron juntas el jardín de infantes, más tarde la primaria y hasta tercer año no se separaron del vínculo diario. Magdalena Toso estudió primero arquitectura y la licenciatura en diseño después. Josefina Nazar Boulin hizo lo mismo, pero al revés. En 2011 se asociaron para crear Oficina 8, un estudio de diseño integral del que también participan una diseñadora gráfica y un arquitecto.

Los proyectos de casa con dirección técnica que asumieron al principio, los dejaron a un lado después de que la maternidad les demandara nuevos tiempos y así es como se volcaron al interiorismo y la decoración en espacios gastronómicos.

«Algo que aprendimos de este rubro es a darle mucha importancia a las sensaciones para crear espacios donde uno quiera quedarse y luego volver. También que el lugar sea práctico para el cliente y los trabajadores; que todo funcione en armonía», comparte Magdalena sobre los elementos que suman y que sin falta incluyen la iluminación, el mobiliario y la música.

Desde un patio cervecero con estilo alemán, como es Barijho, hasta un beer hall con impronta neoyorkina -el caso de Taverna-, estas arquitectas e interioristas crean ambientes puertas adentro, pero también de muchos restaurantes de Mendoza.

A los ya mencionados se suman El Mercadito, un restó de concepto vintage y fresco, El Perro de Lombardo -una puerta, una propuesta-, y el tasting room de The Vines of Mendoza que funcionó en calle Belgrano antes de que abriera Hache, el restaurante de Graciela Hisa.

Una bodega familiar con aires inspirados en la Toscana. Bajo esta premisa de trabajo, Josefina y Magdalena también le dieron vida al restaurante de la Bodega Renacer. Para construir este clima desde lo emotivo, lo estético y lo funcional, pensaron en piedras, ladrillos y pérgolas, en materiales crudos y cálidos.

«Apuntamos siempre a generar espacios vivibles, cómodos y con detalles que aporten una linda estética. Que tengan encanto, carácter propio y que sean únicos, basándonos en lo simple. También tratamos de reciclar todo lo que se pueda siempre y cuando valga la pena», dice Josefina y agrega: «Somos unas afortunadas porque más que socias somos dos íntimas amigas que trabajamos juntas y nos divertimos muchísimo haciendo lo que hacemos».

Una tienda online se suma a lo que hacen y así es como desde su blog conectan a clientes con proveedores de objetos decorativos, carpintería y hasta obras de arte.

 

 

 

 

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