La reconocida artista plástica convirtió una vieja “casa chorizo”de la Sexta Sección en un espacio de arte luminoso, bello en todos sus rincones y abierto al público. Inaugura el 30 de abril con una muestra conjunta de Carreras y el escultor Fernando Rosas.

    Dicen que de los años difíciles nace la vida. Nacen niños, nacen expresiones de arte y nacen grandes ideas. Un año de encierros, de introspección, de transformaciones y de incertidumbre dispararon en Cecilia Carreras un gran proyecto que hoy es uno de los espacios más bellos de la Ciudad de Mendoza.

    Artista plástica desde su niñez en Buenos Aires, trabajadora incansable y amante de la naturaleza, pasó el encierro mendocino creando, pintando y pensando en un oasis de arte abierto, donde sus cuadros con combinaciones de colores que son su sello se pudieran contemplar, y donde la gente hiciera tertulias, se relajara y respirara arte.

    Y fue así que, en plena pandemia y cuando muchos se dejaron ganar por el cansancio, ella dio a luz a Aristóbula: una casa en Aristóbulo del Valle que pasó de ser la clásica vivienda chorizo venida a menos a un oasis en el corazón de la llamada «Sexta Soho», esa zona que no es quinta ni sexta y en la que se radican cada vez más creadores.

    Desde la calle se ve el mural de flores que da la bienvenida a Aristóbula: tiene nombre de mujer.  «Quise ponerlo en femenino. Es una mujer que es pintura, es una mujer a la que le gustan la naturaleza y los pájaros», afirma Cecilia.

    Su obra, que ha trascendido las fronteras de Mendoza y que juega con colores que solo ella sabe lograr, está por toda la casa. «Es un espacio donde se hace, se piensa y se muestra el arte», cuenta Carreras.

    Una clásica galería mendocina con grandes habitaciones muestra sus cuadros centrados en animales, flores y colores. Pero también sus muebles y más paredes con murales, porque nació y creció pintando y nunca deja de pintar lo que se le cruce por delante.

    «Pinto lo cotidiano. Sin muchas vueltas. La vida que me rodea», afirma esta artista que a los 7 años descubrió su vocación y transitó por la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano y fue discípula del maestro ítalo argentino Santiago Cogorno.

    Con esos colores mágicos que hipnotizan y alegran el alma ha expuesto hasta en Suiza y vende sus obras en Argentina, Brasil, Francia, México, China, Brasil, Estados Unidos e Inglaterra. Pero ella quiere estar aquí, en la Mendoza que la tiene como vecina desde hace 27 años. «Quiero que mendocinos y turistas sientan la casa como un espacio para tertulias, exposiciones de otros artistas, talleres, conciertos y lecturas», afirma.   

    «Esta casa tiene las puertas abiertas a todos», dice, aunque, por las restricciones, hoy se puede visitar con cita previa.

    Arístobula, que nace sin subsidios, a pulmón y con mucho amor por el arte, tendrá su inauguración oficial el 30 de abril: allí se podrán ver las pinturas de Cecilia y  esculturas de Fernando Rosas que la acompaña en la apertura de la casa de arte. La inauguración podrá verse en vivo desde las 20 hs por el Canal de Youtube de Aristóbula.

    «Quiero que este sea un ámbito que reconforte»,  asegura esta artista que se animó, después de casi tres décadas en Chacras de Coria, a cambiar su lugar para que esta casa grande muestre su trabajo en todo su esplendor.

    «Soy muy trabajadora. Pinto todos los días con un promedio de 7 u 8 horas y creo que es la manera de crecer», asegura, con lo cual, quien vaya, siempre tendrá obras para ver. Y va a salir de buen humor, porque la forma en la que combina los colores y en la que retrata desde una fruta hasta un pájaro es un canto a la vida, a la alegría, a la estética más pura y al amor por la vida cotidiana que es, al fin y al cabo, lo único que puede hacernos felices.

    Aristóbula Casa de Arte. Aristóbulo del Valle 332, Ciudad e Mendoza. Seguí la apertura en vivo, el 30 de abril a las 20 hs por el Canal de Youtube de Aristóbula