El lodge abrió las puertas de sus ocho villas de lujo, en Agrelo, rodeadas de viñedos.

    Rosell Boher Lodge inauguró ocho nuevas Casas de Viñas, con dos tipologías diferentes: unas simples y otras tipo dúplex, ambas con terraza y pérgola en planta baja.

    Priorizar el paisaje fue la idea fundamental del proyecto. Los distintos usos se materializan en pequeños edificios que se incorporan sutilmente en el paisaje y se vinculan a través de recorridos donde se mezclan la trama de las viñas, el paisajismo, la arquitectura, lugares de contemplación y de encuentro, unos elevados en terrazas y otros de descanso.

    Las nuevas casas cuentan con una terraza accesible con jacuzzi y espacio de fuego, un lugar de relax con vistas panorámicas de las de viñas, las lagunas y la Cordillera de los Andes. Cada una incorpora una cava en subsuelo de la habitación o del espacio común respectivamente, que puede verse al ingresar al dormitorio a través de un paño de vidrio en el piso, invitando a descubrir este místico espacio para disfrutar del buen vino.

    En los espacios se busca la rusticidad, pero con un toque de modernidad. Por eso la presencia de materiales nobles que forman parte del lugar, como por ejemplo la piedra, la madera, que nos cuentan una historia y llevan la fuerza de la naturaleza en sus vetas.

    Rosell Boher Lodge se encuentra en Alto Agrelo, una de las mejores zonas productivas de la provincia, y rodeado de unas 40 hectáreas de viñedos propios. Cuenta hoy con un guest-house de 3 habitaciones de lujo y 11 Casas de Viñas. En la exclusiva Cava subterránea con capacidad para más de 25.000 botellas, única en emprendimientos de estas características, ofrece a huéspedes y público en general, disfrutar de una experiencia plena del mundo del vino.

    El lodge vitivinícola recibió el premio al Mejor Restaurante de Bodega del mundo, obtenido recientemente en la ceremonia de los Best Of Great Wine Capitals, celebrada en Bordeaux, Francia.