Se trata de un equipo soporte para fiestas y eventos destinado a la prevención y promoción de la salud. Fue uno de los datos llamativos de la última gran electrónica que se desarrolló Mendoza. 

La reciente mega producción de Folck, que convocó a miles de personas en el Arena Maipú para vivir dos noches musicalizadas por el Dj Hernán Cattaneo, dejó postales increíbles como las de la fotógrafa Carolina Dottori, recuerdos que quedarán sellados en las personas que bailaron durante horas sin parar y una organización que quienes estuvieron allí describen como impecable. También un servicio inhabitual para muchos mendocinos que disfrutan de la electrónica. La novedad se llama «Vuelo controlado» y es un dispositivo que brinda soporte en materia de autocuidado y cuidado de los otros en relación a la sexualidad y el consumo de sustancias legales e ilegales.

Así es como en medio de la fiesta, el staff multidisciplinario para la prevención y la promoción de la salud en eventos festivos, circuló entre el público con globos en la mano, remeras distintivas, abanicos y rociadores, en busca de personas que requirieran de asistencia o estuvieran interesadas en recibir información, agua o alimentos. Además hubo puestos de hidratación que sirvieron de observatorio para la identificación de posibles casos de intoxicación o riesgo, estaciones con dulces y frutas, y un espacio Chill Out o zona de recuperación, un sitio con cartelería preventiva, sillones, entrega de preservativos y material audiovisual tendiente a concientizar a la comunidad asistente.

«Más allá de los dispositivos de ataque, como ambulancias -con o sin desfibrilador-, que pueden o no contar con personal entrenado en materia de consumo, profesionales médicos o equipamiento, consideramos necesario adoptar otros mecanismos, no de ataque sino de acompañamiento y detección de posibles casos de riesgo», explica la psicóloga Verónica Chrabolowsky, coordinadora general del proyecto. «Para esto es necesario generar espacios físicos de contención, confianza y apertura al diálogo con un equipo especializado que informe y acompañe a quienes puedan necesitar ayuda», amplía.

La creación de «Vuelo controlado» surgió a fines del 2016, luego de la tragedia ocurrida en abril de ese año en la Ciudad de Buenos Aires en la fiesta electrónica Time Warp, en la que cinco personas murieron por la ingesta de drogas y la falta de conciencia de toda la cadena de responsables. Es por eso que ante la aparición de nuevas sustancias y patrones de consumo, resulta fundamental trabajar en el ámbito del ocio diurno y nocturno. «Sabemos que para cualquier persona hablar sobre aspectos de su vida privada relativos a conductas íntimas puede resultar incómodo, más aún cuando implican elementos fuera de la legalidad. El dispositivo, entonces, intenta salvar las barreras que se establecen en el pedido de ayuda por temor a represalias», comparte Verónica y agrega que Vuelo Controlado se sostiene desde una perspectiva teórica de reducción de daños y riesgos en materia de consumo.

«Asumimos el desarrollo de estrategias de gestión de placeres y riesgos, ofreciendo información objetiva, sin juicios morales, que faciliten una toma de responsabilidad en la decisión de consumir o no. El consumo se aborda desde una mirada preventiva, teniendo como horizonte aumentar la percepción de riesgo y desasociar ciertas prácticas al contexto específico de la música electrónica», aporta la psicóloga. El trabajo lo desarrolla junto a las productoras María Victoria Petignano y Marcia Gambetta, y se suman otros expertos en la materia, sensibles a la problemática, con experiencia en nocturnidad y con un perfil empático y solidario.

Para saber más sobre el dispositivo, escribir a [email protected] o seguir las actualizaciones en las redes: Instagram: vuelocontrolado; Facebook: Vuelo Controlado Mendoza

Fotos: Nicolás Argüello