En sus imágenes las mujeres son casi siempre protagonistas. Producciones y proyectos personales conforman sus creaciones artísticas.

Dejó la carrera de Historia en tercer año para estudiar Diseño y en medio de todo eso, la fotografía no fue más que una herramienta de comunicación que con el tiempo adoptó nuevos usos. Una tía fotógrafa, un gran amor, la lectura, la escritura y la búsqueda latente de encontrar un medio para transformar con contundencia hicieron un poco el resto. Así explica Paula Iannuzzi sus inicios como artista bajo el seudónimo Lampeduza. Retratos, autorretratos y fotografías de autor marcan su estilo habitado por lo cercano, lo querido y la falta de prejuicios.

«Apenas agarré una cámara mi mirada siempre fue hacia las personas y los personajes latentes en ellas: realidades aumentadas por el arte, me gusta decir. Ahí arranqué a full con sesiones de fotos en el living de mi casa, en locaciones, en la bañadera de algún amigo y así empecé a experimentar sin parar. El desafío era hacer arte con lo que tuviera al alcance y pudiera ser bello, valioso o movilizador en algún punto», dice la artista nacida en San Luis y crecida en Mendoza. En Buenos Aires, donde vivió, estudió Iluminación y el resto de su formación la hizo con la ayuda de Internet y el contacto con otros colegas.

«Me gusta todo, realmente, pero me siento atraída por la ciencia ficción, la fantasía, el terror y lo erótico; me gustan las imágenes seductoras, potentes, lo controversial con un toque de ingenio o estética. Amo la moda, la presentación de productos, las puestas en escena, creo que eso me llevó también a involucrarme con la escenografía y la decoración. Aunque en mis fotos personales hay poco de eso, el foco está puesto en la luz y el personaje en sí, con la teatralidad de su ser más que con su entorno», explica la admiradora de la obra, entre otros, de Jan Saudek o Nick Knight.

Convencida de que «lo mejor está por venir», Lampeduza refuerza en sus fotografías a la mujer como principal protagonista. Los matices y las cualidades de lo femenino se traducen en imágenes donde ella y otras son portadoras de un espíritu dominante, poderoso, seductor, bello y brujo. Como foco de su experimentación, como fuente de autoconocimiento, Paula encuentra en su registro un modo inmediato de realizar ideas y en el último tiempo, un tobogán de liberación a veces de lo íntimo, a veces de lo erótico.

En la actualidad conduce el estudio de fotografía True love junto a su amiga Vero Rodríguez, donde realizan producciones con equipo de estudio y asesoramiento para lo propio y lo ajeno. Además avanza en la realización de un proyecto fotográfico sobre brujas que anhela, se convierta en libro. «Siempre busco nuevos horizontes para volcar mi amor por el hacer y las ganas de trabajar. Creo que para tener talento se puede estudiar o no. El trabajo habla por sí mismo y a veces la creatividad y la originalidad están sobrevaloradas. Son más la moda y los momentos generacionales los que cambian la mirada, por eso la importancia de que el trabajo de uno sea uno mismo hablando siempre detrás, para que no te pierdas en la volada».

Nota: Andrea Calderón