Realizador audiovisual todo terreno y andinista aficionado, sus trabajos reflejan experiencias que atesora en imágenes.

En abril de 2012 Pablo Betancourt viajó a Nepal contratado por Telefé y gracias a la amistad que lo une a Facundo Arana. Juntos habían compartido la ascensión al Aconcagua y esta vez la misión era filmar «Expedición Everest», un programa especial conducido por el actor y con el objetivo de dejar en la cumbre una bandera y un mensaje: «Donar sangre salva vidas». En el equipo también se encontraba Fernando Grajales, amigo de los dos, andinista experto y director de la empresa de expediciones al Aconcagua que lleva su apellido.

Esa vez no todo salió como lo esperaban y a Facundo debieron despedirlo en la base del monte más alto del mundo luego de que sufriera un edema pulmonar. Sus compañeros hicieron cumbre y el programa fue emitido y la bandera colgada. Son estas experiencias extremas las que marcan el pulso de las expediciones, pero al mismo tiempo una inclinación genuina que Pablo siente por la altura y la montaña desde que salió por primera a vez a escalar con un amigo a Vallecitos en épocas de la adolescencia.

«El Everest es posible de hacer por la logística que tiene montada y porque hay sherpas (pobladores de la zona), guías y empresas que trabajan para que personas no muy preparadas, como yo, puedan llegar. El cerro prácticamente está cosido con cuerdas y no es lo más difícil de ascender justamente por esta infraestructura», comparte Betancourt sobre una de las tantas hazañas en las que se ha visto involucrado.

Andinista aficionado, este realizador audiovisual integra los lenguajes de la fotografía, el video, los avances tecnológicos y la edición en sus proyectos situados en medio de la naturaleza. Esta inclinación por adentrarse en paisajes elevados la redescubrió cuando junto a un grupo de amigos se dispusieron a crear una guía técnica y fotográfica de cerros de más de 6.000 metros en Mendoza. «Finalmente nunca salió, pero a partir de ahí retomé mi contacto y en adelante surgieron proyectos en los que traté de combinar mi trabajo como fotógrafo junto con mis idas a la montaña», dice.

Algunos cerros atípicos y ocho veces el Aconcagua son algunas de las metas alcanzadas por Pablo, quien en 2011 presentó un libro de 116 imágenes que registra sus viajes a la Cordillera de los Andes a lo largo de cinco años de expediciones. «En mi caso sí he tenido que viajar más pesado que el resto por la carga de equipos. Con el tiempo he tratado de elegir mejor lo que llevo», agrega el hombre que a los 15 años comenzó a trabajar en el revelado de fotografías en un laboratorio de Lapakó y que hizo sus primeras dos temporadas a orillas del Río Mendoza en Betancourt Rafting, la empresa de sus primos.

Una pentax réflex marcó el descubrimiento de su vocación y de modo autodidacta con maestros que aparecieron en el camino, como Daniel Barraco y Cayetano Arcidiácono, el joven armó un futuro de prueba y experimentación que consolidó con el tiempo y la diversidad de proyectos en los que participó, incluida la conformación de una agencia junto a su colega y amigo Federico García.

«Mi búsqueda fue caótica y ecléctica, entre el intento de desarrollar algún estilo, pero sobre todo de dedicarme comercial y laboralmente a esto. Con la incursión en lo audiovisual recuperé la motivación y me transformé en un realizador que busca enriquecer un trabajo desde distintas áreas y desde un abordaje más integral y transversal», apunta. «Estoy armando tours fotográficos a la montaña para vivir experiencias compartidas y me gusta pensar en nuevos modos de cautivar a las audiencias. La posibilidad de los drones, por ejemplo, de hacer imágenes aéreas, me resulta maravillosa. Soy bastante geek y la tecnología permite nuevos puntos de vista. Creo que he ido evolucionando de la mano de la tecnología».

En la actualidad, Betancourt celebra la concreción de un proyecto que considera un hito en su carrera, y es la edición del documental «Silence», dirigido y filmado por el mendocino Bernardo Giménez. En él, el escalador checo Adam Ondra «encadena la que es hasta ahora la vía de escalada deportiva más difícil del mundo (9c)». Se trata de una prueba realizada en la cueva Hanshelleren en Noruega cuyo video alcanza casi el millón de visitas en YouTube

Instagram @betancourtphoto

Videos: Las Mulas del Aconcagua  // Expedición Everest Capítulo 1 //  Silence

Fotos Pablo Betancourt