El multifacético artista es también un ciudadano comprometido con el cuidado del planeta. En sus canciones, la naturaleza y las vivencias propias van delineando su tránsito solista con la compañía de músicos invitados. En Caléndula presentó su segundo disco: «Interior».

Son numerosas las visitas de Nicolás Pauls a Mendoza y esta vez, otra vez, lo trajo de vuelta la música. «Interior» es el relato en once canciones que compartió en un encuentro acústico e íntimo el pasado jueves en Caléndula. Su primer disco, «Comienzo», nació en Tunuyán y en este segundo trabajo aprovecha la ocasión para mezclar nuevos temas en el estudio de Víctor Silione.

«Vine a tocar con diversos grupos que tuve a lo largo de mi vida, vine a hacer programas de TV, como Volver rock en el 2000 desde el Teatro Independencia, Vivo en Argentina, Manduca y otros que no recuerdo. También grabamos parte del segundo disco de 4º espacio, con quienes toqué por casi 10 años. Crucé Los Andes desde el Manzano Histórico, y vine muchas veces de vacaciones, solo o en familia».

¿Qué imágenes activa Mendoza en tu memoria? ¿Hay algo en esta geografía, que te resulte especial?

Me gusta venir, me hace bien. He conocido a muchos artistas en todos estos viajes, con los que no sólo tengo una afinidad artística sino también una afinidad en la resistencia y en la mirada sobre el mundo.

 ¿Por qué te lanzaste musicalmente en modo solista? 

Hago música desde los 11 años, tengo 45, y a lo largo de mi vida, desde que empecé a formar grupos y a ser baterista de ellos, escribí muchas letras para esos discos. Naturalmente, desde hace unos siete años, empecé a componer mis canciones y a grabarlas. También nacieron las ganas de salir a tocar y eso es lo que hago desde entonces: grabar, tocar, componer con otros y girar. En junio de este año hicimos junto a Tito Losavio una gira por Europa de 15 conciertos por Francia, España, Portugal, Italia y Alemania.

 ¿Qué hay en «Interior»? ¿De qué modo intervienen otros músicos?

«Interior» es un disco, al igual que «Comienzo», muy íntimo y acústico. Un disco de volumen bajo que habla de mí y que fue grabado con músicos a los que admiro mucho: Alejandro Corvalán y Tito Losavio (con quienes estoy tocando en Mendoza), Dhani Ferrón y José Bale, además de varios artistas que participan en algunas canciones: Mark Kozelek, Fernando Samalea, Matías Camisani o Facundo Silione.

Tu próximo disco ya tiene nombre: «Desnudez». ¿La música es un modo de despojarte? 

En las canciones hablo de mí, no soy un personaje hablando de cosas que no le suceden, eso lo dejo para cuando actúo: dejar de ser yo por un rato. Las canciones que estarán en «Desnudez» se están grabando sin prisa pero sin pausa, algunas tienen unos años y otras son más recientes. Hay músicas en coautoría con algunos artistas mendocinos, como Facundo Silione, que es para mí el mejor de todos, lejos, y Javier Montalto: su disco «El hombre elefante» me parece una joya. Me gusta ver en retrospectiva cómo fue el proceso de las canciones, recordar el momento exacto en el que apareció una melodía y notar cómo se va puliendo y transformando, a medida que pasa por el corazón y el espíritu de los músicos, a los que se las muestro y con quienes terminamos componiéndolas. Con respecto a la palabra quiero ser muy preciso a la hora de escribir. Creo que la palabra es una convención para describir algo, pero la lectura de esa palabra es distinta en cada ser. Prefiero el silencio a la palabra pero entonces al momento de escribir no es lo mismo una o su sinónimo, busco LA palabra y no el sonido de la misma.

¿Estás trabajando en algún proyecto actoral, cinematográfico o televisivo?

Luego de tres años ininterrumpidos, en abril de 2019 terminé una serie llamada «Once», que se está dando en más de 50 países; de allí surgieron muchas propuestas países muy variados para dentro de poco. Después de eso estuve en la gira por Europa, volví a la Argentina e hice unos conciertos en el noroeste argentino. En agosto fui a Suecia a filmar una película sueca y tengo varias propuestas de cine para el 2020. Lamentablemente algunas propuestas cinematográficas que había para este año se vieron obligadamente postergadas debido a la inexistente gestión cultural del ahora degradado Ministerio de Cultura de la Nación, que pasó a ser Secretaría. Ojalá la realidad nacional cambie…

El veganismo representa un modo de vivir con el que te has comprometido.¿Qué te despiertan las nuevas generaciones de activistas involucrados en crear conciencia para el cuidado del planeta?

Estoy absolutamente desesperanzado de que los gobiernos y grandes empresas del mundo hagan algo al respecto, la realidad está claramente demostrada en su inexistente interés y gestión para revertir la crisis ambiental, entonces ver a las nuevas generaciones de activistas militando de manera tan activa me hace renacer algo de esperanza. Queda mucho por hacer y poco tiempo.
 Definitivamente la raza humana es antropofágica y no me refiero a la alimentación sino a cómo mira al otro, al de al lado. Debemos reclamarnos todos, un compromiso con el planeta.  Con nosotros. Respeto. Por siglos y siglos han vivido en las selvas humanos conscientes y en armonía con la tierra, cuidándola, agradeciéndole, conviviendo y todo siempre funcionó correctamente. En fin, el problema no es el ser humano, el problema es el ser humano capitalista de paso por acá.