Identidad local con técnicas y prendas icónicas de nuestra cultura. Una marca inspirada en el nuevo lujo de lo hecho a mano.

 «Hay varios hechos importantes que influyen en nuestro interés por el diseño y la moda», dicen las hermanas Patricia -arquitecta- y Fabiana Persia -artista plástica-. «Nuestro primer recuerdo viene de la infancia… Durante un tiempo vivimos en Italia porque nuestro padre es de allá y absorbimos mucho de esa cultura», comparten las mendocinas creadoras de la marca Savia. La elegancia en el andar y en el vestir, el estilo y el «buen gusto» en hombres y mujeres las hechizaron desde pequeñas y ese vínculo con las telas de diseño y calidad creció con el tiempo.

Una abuela tejedora, una madre ocupada en hacerles su propia ropa, las tías bordadoras, las lanas recicladas, la reinvención permanente, la creatividad activa de las mujeres de la familia también las atraparon de un modo apasionado. «De chicas nos vestían a las cuatro hermanas iguales y eso era un problema para mí, que soy la mayor. Supongo que ahí empecé a distanciarme de lo masivo», cuenta Patricia. Además, lo que había en Mendoza poco y nada les gustaba. Ropa sin alma, describen, uniformes que ellas mismas transformaban.

Patricia aprendió costura de adolescente y aunque la idea no le agradaba demasiado, esas nociones básicas en la máquina de coser de su abuela fueron de mucha utilidad en su propio devenir. «El destino me llevó a conocer una mujer muy generosa que me enseñó todo lo que sabía sobre tejido a telar y fue ahí donde me di cuenta que siempre había querido dedicarme a esto pero con un toque personal y hecho con mis manos». Fabiana, por su parte, investigaba en técnicas milenarias de teñido, se dedicaba al buceo y atendía un hostal en la Isla Robinson Crusoe, en Chile, junto a su esposo y sus dos hijos.

Fue en 2010 y tras el regreso de Fabiana a Santiago como las hermanas Persia se embarcaron en el desafío de crear una marca propia. Una forma de sembrar raíces nuevas, un camino en busca de la esencia, conectadas con la naturaleza, su identidad y su mundo interior. Experimentaron primero con lana de oveja, tejidos a palillo y teñidos con tintes naturales. A esa colección cápsula la bautizaron «Primitiva» y la fusionaron con técnicas con las que ya venían trabajando. Al tiempo, su «manta chamana» fue elegida como uno de los 100 productos de excelencia de Chile y ese fue el segundo indicio de que iban por buen camino.

Los procesos de producción de Savia se inspiran en la filosofía «slow», con materiales nobles, mano de obra y materia prima local, procesos artesanales y producción a baja escala. Las tradiciones textiles de la región son revalorizadas y cada prenda es concebida para que tenga un bajo impacto ambiental, esté acorde con los ritmos de la naturaleza y sea duradera, heredable, atemporal y permanente.

«La ética que nos guía es nuestra propia historia y filosofía. Así fuimos criadas, así funcionábamos como familia, así aprendimos los cinco hermanos: todo lo reutilizábamos. Era una época donde la vida tenía otro ritmo. Ahora todo es inmediato y desechable. Es por eso que para nosotras es importante hacer un trabajo con conciencia, aportando nuestro granito de arena para el cambio».

Los viajes, lo vivido, la Cordillera de los Andes, la flora y la fauna andina, las culturas precolombinas son fuente de inspiración para las hermanas Persia. Juntas y a la distancia -Fabiana vive en Chile y Patricia en Mendoza-, encuentran en esos puntos neurálgicos una nutrición permanente que se fortalece junto al equipo de tejedoras y costureras que trabajan en sus colecciones urbanas y versátiles, de siluetas orgánicas y étnicas donde ensamblan lo natural, lo moderno y lo ancestral.

Durante el Simposio Internacional de Shibori (técnica manual japonesa de teñido) que se celebró recientemente en Nagoya, Savia fue seleccionada para la exposición “Kimono International Challenge” por su trabajo “Expansión”.

Retrato: Juan Bautista Gauna