La joyera contemporánea Paloma Vega conquista a través a sus obras, rescatando en ellas las sensibilidad de cada pieza.

«Hace diez años que me dedico a hacer joyería, pero empecé a full hace tres años. Lo que produzco tiene más que ver con una perspectiva artística, no tanto como diseño ligado a los requerimientos del mercado y a las pretensiones del consumidor. Realmente eso te cohíbe en el momento de realizar, prefiero desligarme de todo eso para poder crear una obra de arte. Me encanta la libertad de plasmar algo que me trasciende. Lo que yo hago es anti-tendencia», nos cuenta la joven joyera para dar inicio a la entrevista.

Paloma Vega vivió tres años en Ecuador en donde descubrió, de manera casi inconsciente, que en sus obras hay una herencia latinoamericana muy fuerte, sobretodo con el uso de los colores y algunos materiales como son las mostacillas. Por otro lado, haciendo alusión a estas dos cualidades existentes, nos cuenta: «cuando era chica estuve enferma, al borde de la muerte, y recuerdo que la psicopedagoga siempre me llevaba juguetes para sanar,  para estar bien. Una energía que todo lo podía: el color, la forma y el juego. Siempre me quedó esto grabado, asocio todo eso a algo positivo, me pone feliz recordarlo».

¿Cómo es el proceso creativo en tus piezas?

Tengo una metodología de trabajo que es totalmente intuitiva. Hago previamente bocetos, dibujos, plasmo ideas, pero cuando estoy en el taller sola, me inspiro y empiezo a pensar en un collage. Pruebo los materiales in situ, me disparan ideas, objetos que esperan ser convertidos o ser algo, y por ahí un montón de ideas que tuve no las aplicó porque me dejo guiar por mi momento creativo. Es algo mágico, algo que se expresa a través de mí, y no se qué va a pasar pero me dejo guiar. Trato de que cada obra sea una nueva entidad creada a partir de cosas inesperadas que son los elementos. No busco que la pieza sea coherente en cuanto a textura y diseño, sale intuitivamente. Soy un poco rebelde pero con causa; mi obra responde a una necesidad sensible.

¿Qué materiales usas?

Mostacillas, piedras preciosas y semipreciosas, cuerdas, estetoscopio, metales, agujas antiguas de medicina, mascarillas de oxigeno, me gusta mucho derretir plásticos, cuchillos de plástico, protectores de drenaje. Soy una cazadora de tesoros donde no los hay.

¿El uso de los colores de dónde viene?

Cuando era chica a cada color le asignaba una personalidad, no los tenía ordenados por matiz, sino por una cuestión de personalidad. Supongo que ese orden es el que aplico ahora en la obra.  Es el lenguaje de la creación, es más intuitivo que racional.

 

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