DJ, productor de eventos y responsable de una tienda de ropa, este mendocino con empuje comparte retazos de su experiencia con InMendoza

A Diego Gorria le gusta innovar. También la adrenalina. «No doy tantas vueltas para hacer las cosas: cuando tengo algo en mente lo pienso y, si me gusta, le doy forma, lo armo y lo hago. Por ahí no me fijo tanto en los números: me mando», dice, café en mano, en el local de Arístides Villanueva que lleva adelante junto a su mujer y su cuñado: Cosset, una tienda de ropa, una galería de arte, una librería con material ligado al arte, el diseño y la arquitectura que dispone de otro espacio en el centro de la Ciudad.

Conocido como DJ y organizador de fiestas, «Chuky» es el creador e impulsor de ciclos que marcaron un antes y un después en la noche mendocina. Por mencionar algunos: Magnolia, allá por 2003, cuando la música electrónica comenzaba a sonar por estos lugares; Casa 3, el bar que comandó junto a su esposa; la productora Bonus Track Entertainment de la mano de Andrés Zaina –que entre otros músicos trajo al chileno Alejandro Paz–, Wine Beats, un ciclo de música en bodegas ideado junto a Lis Clement o Degradé, ligado a un concepto más underground del que también participa el DJ Gonza Nehuén Martínez.

En el último tiempo, Chuky es también el responsable de que bandas internacionales aterricen en Mendoza y deleiten a nuestro público sin la necesidad de tener que viajar a Santiago de Chile o Buenos Aires para disfrutar de la experiencia. Así es como por los escenarios de la provincia pasaron Miami Horror, Moulinex, CocoRosie, Plastic o Erlen Oye. Sobre esta última faceta, que busca explotar, dice: «Sentí que quería dar un paso más allá, además de las fiestas, y jugármela para no seguir en la misma. Siempre me propongo ir por más».

–¿Cuáles fueron tus comienzos en la organización de fiestas?

–A los 22 años hice mi primera fiesta en la Quinta de Russell, en Godoy Cruz. En realidad fue un cumpleaños que terminó en un gran festejo y explotó de invitados. Ese fue el puntapié inicial; después hice otra en el mismo lugar al mes siguiente y no paré más. Yo me encargué de la organización, la música y la convocatoria. Lo fundamental para que una fiesta esté buena son las personas que asisten y que se relacionen con el concepto de la fiesta.

–¿Qué te motiva a hacerlo?

–Imagino que aportarle diversión a Mendoza. En mi caso, he encontrado un espacio para las actividades que produzco y hay personas que se prenden, eso me parece importante.

–¿Hay mucha competencia?

–Siempre hay competencia, en cada cosa que uno hace, lo que pasa es que puede ser sana o no. Yo tengo muy buena relación con los productores de fiestas y eventos. También es cierto que intento competir lo menos posible en cuanto al producto y que no busco lo masivo.

–Y como DJ, ¿cuándo arrancaste?

–A los 13 o 14 años escuchaba mucho metal y tenía un equipo de música con dos caseteras que podían funcionar al mismo tiempo. Arranqué haciendo selecciones de temas que me gustaban y que de algún modo mezclaba. Así me pasé horas y tardes enteras. Creo que ese fue mi primer acercamiento a la musicalización. Cuando empecé a hacer fiestas ponía música yo, y durante un tiempo dejé de hacerlo hasta que retomé hace unos tres años. Al principio ponía canciones de Fatboy Slim o Chemical Brothers y ahora depende la ocasión, pero desde Frank Sinatra y música de cóctel americana, hasta música súper nueva para bailar.

–¿De dónde viene tu espíritu emprendedor?

–Antes de hacer fiestas jugué un tiempo al rugby y en un momento hice un quiebre y empecé a buscar nuevos horizontes que ahí no encontraba. La verdad es que nunca tuve un trabajo formal con jefe. Mandé currículums un par de veces pero jamás me tomaron así que no me quedó otra que rebuscármelas solo a la fuerza. En cuanto a mi espíritu emprendedor, imagino que es algo innato y que he buscado generar los contactos necesarios para traer a los artistas que me gustan.

–¿Estudiaste alguna carrera?

–Pasé por un montón. Cuando terminé la secundaria estuve un año libre porque no entré en Derecho. Hice dos años de abogacía, me cambié a Turismo, volví a Derecho, me cambié al ITU y terminé haciendo una tecnicatura de Marketing, pero nunca busqué el título.

–¿Naciste en Mendoza?

–No, nací en Santa Fe pero a los dos años vinimos con mi vieja acá. Mi papá falleció cuando tenía cuatro años y crecí con mi mamá y mis abuelos maternos.

–¿Qué te parece que tiene esta provincia para ofrecer?

–Creo que Mendoza está buenísimo y que puede ofrecer mucho más, pero básicamente tiene de todo: montaña, vinos, fiestas, buena gastronomía, paisajes y linda gente. Desde lo cultural me parece que como provincia tenemos un camino por recorrer, que hay miles de cosas que se pueden hacer y que la ubicación estratégica suma muchísimo. Necesitamos de una buena gestión gubernamental, que es una pieza fundamental para que todo funcione. Estaría buenísimo que las administraciones apoyen a la cultura. En mi caso, lo que se me ocurre lo hago. Prefiero arriesgarme aunque salga mal, pero no quedarme con la espina de que podría haber hecho algo.

–¿Proyectos a futuro?

–Me gustaría seguir trayendo artistas que me encantan y que creo que son una bomba, como Tame Impala, Beach House, Beirut, y explotar más la producción de recitales. Me encantaría, y lo he dicho siempre, agarrar el salón que está arriba del Museo Cornelio Moyano y transformarlo en algo súper gigante, con ese balcón, el lago y la terraza, que me parece increíble.

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