En la piel de Ramón Peralta, cómplice del asesino Robledo Puch, el Chino Darín pasó por Mendoza para presentar la película de Luis Ortega  «El Angel».

Fue un viaje relámpago. En las pocas horas que el hijo mayor de Ricardo Darín permaneció en Mendoza, sólo tuvo tiempo de hacer notas, apenas unos minutos para comer y ni hablar de pasear por la Ciudad. En el Sheraton Hotel compartió sus impresiones sobre la película que lo trajo aquí: el estreno de «El Angel», el último largometraje de Luis Ortega inspirado en Robledo Puch, el preso más antigüo en la historia penal argentina conocido como el mayor asesino serial del país. Protagonizada por Lorenzo Ferro, Darín es Ramón Peralta en la historia, el amigo del colegio, el cómplice y el amor platónico del joven Carlitos.

¿Ya conocías la provincia?

-Sí, varias veces he venido a Mendoza. Conozco Malargüe, he ido al Pozo de las Ánimas y a esquiar en muchas oportunidades a Las Leñas. También estuve filmando «Circuito Argentina», un programa que hice de turismo nacional. He venido en fines de semana largos a conocer bodegas del Valle de Uco y en alguna que otra oportunidad estuve en la Ciudad con mi viejo. Conozco Mendoza por turismo y por trabajo. Me encanta esta provincia, tengo fotos de los viñedos al pie de la Cordillera. Entre Mendoza y Bariloche curtí mi deporte favorito que es esquiar. Esta ha sido la más breve de mis visitas.

¿Te cansa la instancia de promocionar la película o lo disfrutás?

-Me cansa despertarme a las 5 de la mañana y llegar a las 11 de la noche a Buenos Aires, pero es parte del trabajo. Hay veces en las que está genial, como fue ir a presentar la película al Festival de Cannes y otras en las que si bien te tratan bárbaro, no es lo más estimulante repetir varias veces lo que ya has contado.

¿Qué le aporta Ramón, tu personaje en «El Angel», a tu carrera?

-En lo personal recuperé las ganas de ser actor, que las había perdido en un proyecto anterior. Pero sí tenía ganas de trabajar con Luis Ortega así que cuando me llamó para hacer esta película no me pude negar. Yo estaba completamente falto de estímulo y me encontré con él de nuevo en este proyecto que me parecía fabuloso. También fue revitalizante conocer a este pibe increíble, Lorenzo Ferro, que es la primera película que hace.  Lorenzo me llevó a redescubrir el entusiasmo y las ganas de vivir de esta experiencia.

¿Cómo fue el proceso en la creación de tu personaje?

Muy bueno porque me fui redescubriendo a mí mismo a través de Toto (Lorenzo) y de este proyecto en general. Y a la vez porque laburé con un elenco de actores espectacular, con un equipo de rodaje gigante y con la producción de Pedro Almodóvar. Aún a días de estrenarse ya hemos tenido muchas satisfacciones, y creo que la gente va a disfrutar enormemente la película. Mi personaje, dicho por Luis Ortega, fue escrito para mí, con lo cual eso me dio cierta libertad que me costó asumir. Al principio me aferré a que era una historia inspirada en hechos reales pero después me deshice de esa idea para crear a Ramón Peralta.

¿Te molestan las comparaciones con tu papá?

Me fui a acostumbrando a algo que no entiendo del todo. Ya no me molesta, que digan lo que quieran.

¿Qué es lo que más te pesa del reconocimiento público?

La pérdida del anonimato para sentir ciertas libertades, pero es algo que conozco desde muy chico. Me crié en un ambiente donde muchas de las personas que me rodeaban eran famosas y con un exponente en mi propia familia. Mi viejo tiene una relación muy copada con la fama porque se lo toma todo con mucho humor y lo siente como una gran broma, él le quita peso al asunto y por lo tanto, a la carga que la fama implica.

El estreno de «El Angel» coincide con la presentación de «El amor menos pensado», lo primero que hacés con tu productora Kenya Films. ¿Cuál es tu función en esta sociedad?

En esta peli que protagonizan Ricardo Darín y Mercedes Morán era más difuso mi rol porque participé en algunas instancias. Ahora trabajamos en un próximo proyecto en el que de base tuvimos que decidir comprar los derechos de una novela, involucrarnos con el desarrollo del guión para llevarla al cine, encontrar herramientas y personas. Kenya es una productora de cuatro amigos y es todo nuevo, entre los socios está mi viejo pero en rol de amigo.

¿Dónde vivís actualmente?

Vivo entre Madrid y Buenos Aires, de un lado y del otro, con lo cual al principio era divertido y últimamente un poco complicado porque son muchas horas de viaje y eso es matador. Pero bueno, es parte de lo que me toca y me siento un privilegiado de poder trabajar acá y allá. La distancia es muy tirana, es difícil estar lejos de Úrsula (Corberó) y la diferencia horaria lo complica aún más. De todas maneras es algo que sabíamos que iba a pasar. Cuando estoy en Madrid extraño mi familia, mis amigos, mis perros y mis cosas en Buenos Aires. Entonces siempre me falta algo, salvo cuando logro reunirlos a todos en un lugar. Eso es la felicidad, sea donde sea.