Hace un año nació el proyecto que recolecta plásticos comprimidos en botellas. Una de sus creadoras nos cuenta el modus operandi de esta noble tarea.

    Siete estudiantes se unieron con el fin común de cuidar el medio ambiente, de sumar su granito de arena para impactar positivamente en él. Un grupo de Whatsapp fue su medio para decidir traer a Mendoza el proyecto «Botellas de amor» al que muchos, actualmente, nos hemos sumado.

    Milagros Varas, Ángeles González, Amparo Plana, Paulina Cantu, Belén Falappa, Guadalupe Molina y Carla Domínguez son las emprendedoras comprometidas que buscaron darle una solución a la cantidad de residuos plásticos desechados a diario y que no son tratados de ninguna forma.

    Carla Domínguez fue quien empezó a rellenar envases plásticos PET (botella de gaseosa, envase de shampoo, entre otras) con todo tipo de plásticos de primer uso. Copió el accionar realizado en Buenos Aires y luego se vio sin alternativas a la hora de entregar sus Botellas de Amor. Fue en esa instancia cuando se armó el grupo de las siete mujeres y pudieron darle rienda al proyecto que cada día crece más.

    «No sabíamos cómo arrancar pero seguíamos rellenando botellas en casa, hasta que un día conocimos a los chicos de Madera Plástica Mendoza y pudimos hacer público el proyecto», cuenta Carla.

    ¿Por qué? Es que la empresa ubicada en Junín se dedica al reciclaje de plástico para transformarlo en postes de viñas y perfiles, es decir que le da un segundo uso al plástico que todos desechamos. Allí lo transforman en bienes de uso que reemplazan la madera. Cada poste plástico «vidplast» recupera más de 10 kg de residuo plástico y evita la tala de más de 300 árboles. El impacto ambiental generado es enorme.

    Entonces la cadena quedó definida: las personas rellenan sus Botellas de Amor y las dejan en puntos de recolección específicos, las chicas mismas las retiran en sus propios autos, las acopian en un galpón prestado y desde Junín vienen a buscarlas para luego convertirlas en un bien de uso.

    «Nuestra intención es ser el nexo entre la empresa recicladora y los distintos puntos de recolección distribuidos en el Gran Mendoza ya que ellos poseen la tecnología para el tratamiento de los residuos. Nosotras nos enfocamos en la logística de recolección, de incentivar y concientizar a la comunidad en la importancia reciclado», confía Dominguez.

    «Empezamos en julio-agosto de 2019 y fue exponencial el crecimiento, nunca nos imaginamos lo que sucedería. Las personas se coparon y hoy son los mismos vecinos quienes piden en los municipios más puntos de entrega», revela la joven odontóloga y suma: «Estamos trabajando fuerte en Godoy Cruz, Capital y estamos hablando con Las Heras. Nosotras estamos dispuestas a todo y lo que necesitaríamos es que alguna muni nos pueda brindar un espacio para el acopio».

    Lo que el grupo de emprendedoras recalca es la importancia de empezar a tomar partido en el tratamiento de los residuos que generamos, en reducir nuestro consumo de plásticos y la búsqueda de formas de reutilización de los mismos.  «Por eso con las Botellas de Amor lograríamos una alternativa de disminuir los residuos plásticos sueltos, generando un cambio en la provincia y de a poco generar un consumo responsable», sostiene el grupo.

    Y en la cuarentena, ¿qué sucedió? «Estaban todos desesperados porque no sabían si seguir haciéndolo. Muchos de los lugares que juntaban las botellas cerraron. Ahora sumamos más puntos en los parques de Godoy Cruz y seguiremos incorporando nuevos».

    Para tener en cuenta

    ¿Cómo es el procedimiento? 

    Se separan los residuos plásticos que serán introducidos a estas botellas; deben estar limpios y secos. Se compactan en el envase y cuando no se puedan aplastar más y la botella está completamente dura, se empieza con una nueva. 

    «De esta manera se facilita el transporte, el orden y la pérdida accidental de basura», resaltan las chicas.

    ¿Cuáles son los residuos plásticos a compactar? «Todo lo que sea plástico de un solo uso, limpio y seco. No importa si tiene una capa plateada, como la de los quesos y dulces; va igual porque por lo general es pintura metálica. Cualquier paquete, contenedores de plástico, cañitas, cepillo de dientes, potes, sachets de leches y de productos de limpieza, bolsas, tapitas, films, nylon. Todo».

    Vale resaltar que no necesariamente se tienen que cortar en tiras, solo lo que no entra como los potes de yogurt y demás envases grande.

    No hay que colocar telgopor, papel, cartón, aluminio, látex, globos, metal, arena, tierra, esponjas o goma eva.

    Carla confía: «Al principio no me salía, uno se demora al llenar una botella; primero porque hay que comprimirlo bien y luego porque al ver la cantidad que uno consume empieza a reemplazar y evitar los plásticos y se junta menos».

    ¿Dónde se dejan? Los puntos de recolección de Botellas de Amor están distribuidos por varios departamentos de Mendoza: Tunuyán, San Carlos, Tupungato, Ciudad, San Martín, Maipú, Guaymallén, San Rafael, Luján de Cuyo y Godoy Cruz. 

    Para ver con precisión las direcciones, ver el siguiente link  o contactarse por Instagram y/o mail: [email protected]

    Sobre la iniciativa de varias municipalidades de «separar la basura para reciclar», Domínguez opina: «Ayuda un cien por ciento. Nuestro objetivo principal, siempre, es el medio ambiente entonces todo suma y ayuda. Es más, las personas suelen tirar las Botellas de Amor a la basura y preferimos eso antes de que tiren el plástico suelto porque se vuela y porque ocupa mucho más volumen. Por todos lados tiene ventaja».

    Y es de importancia resaltar que «la gente de a poco está tomando conciencia; el reciclar es un hábito que se va logrando en las casas. Muchas generaciones están más acostumbradas a lo descartable y cada día comprenden que el plástico no es basura ya que se puede convertir en otro producto».

     

    Fotos: Gentileza Botellas de Amor Mendoza