La multifacética comunicadora visual, directora de arte y diseñadora gráfica elige sus preferidos de Mendoza.

¿Un clásico de Mendoza para ir una y mil veces? 

El Kato Café, me encanta el mood del lugar y siempre te encontrás con gente amiga muy distendida.

Si viniera una amiga turista a conocer la provincia, ¿a dónde la llevarías?

Sin duda a La Carrera, entre Potrerillos y Tupungato. El paisaje es imponente, alto, limpio… Tiene unos cielos increíbles. Desde muy chica para mí tiene una magia muy especial. También a Malargüe: la sensación de espacio es maravillosa y la atmósfera es clarísima. Haría pura naturaleza salvaje. Mucho roadtrip.

¿Un/a artista joven que te guste mucho?

Me gusta mucho Mariana Mattar. Es muy poética y tiene una sensibilidad muy delicada. Su obra además es sumamente aguda y con una mirada crítica muy melancólica.

¿Una banda mendocina?

Usted Señálemelo. Son increíblemente buenos, con una fuerza y presencia auténtica y original. Me encantan.

¿Lo mejor que está pasando por estos lados?

 Los movimientos sociales que están agarrando mucha fuerza y constancia. «Les» estudiantes, «les chiques», las asambleas por el agua pura de Mendoza; un nuevo tejido social, solidario y ambiental.

 ¿Un vino o una bodega para brindar por los buenos momentos?

MTB, Mike Tango Bravo de Costaflores Organic Vineyard.

Foto: Vorfas

 

 

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