Aún en la escuela secundaria, este dueto resuena entre los músicos más jóvenes de Mendoza. Fueron teloneros de Liliana Herrero y Diego Frenkel y ya preparan su primer álbum de estudio.  

Son las doce del mediodía y el invierno desata un crudo frío sin sol. Alejo Llanes y Valentín Castro esperan en la puerta del Colegio Universitario Central la llegada del fotógrafo para dejar salir lo que a la vista queda: su frescura, su juventud y la popularidad que en poco tiempo supieron construir. Con las carpetas en las manos y en el caso de Alejo, una mochila de la que cuelga el pañuelo verde que representa a tantas mujeres, doblan por el callejón y descubren la misma naturalidad con la que se presentan, con la que hablan y con la que comparten lo que hacen.

«La música está presente desde que nací. Mi mamá embarazada de mí fue a ver a Cerati, creo, entonces siempre fue algo que interpeló a mi familia más allá de que nadie se dedique a esto», dice Alejo Llanes, la voz cantante del dúo que comparte con la guitarra de su amigo desde los seis años: Valentín Castro. «Por mi parte sucede algo muy parecido. Mis papás escuchan música desde que soy chico. Después yo me di manija y empecé a expandir mis gustos», suma Valentín, y agrega que el apoyo de sus «viejos» es esencial para darse el gusto de experimentar y crecer con el proyecto que los une.

En la escuela primaria, en el Colegio Andino, formaron su primera banda y eran seis o siete los integrantes de Kapikúa bajo la ocasional guía amorosa del artista Juampi Di Césare. Después, entrados en la adolescencia, asumieron que la inquietud por crear canciones y dejarlas salir iba muy en serio y decidieron seguir juntos por su cuenta. «Si bien cada uno tiene sus influencias, nos mostramos y compartimos lo que escucha el otro. Lo que hacemos tiene una identidad propia de lo que cada uno es como ser humano, de lo que pasa en esa fusión. La idea es llevar cada canción al lugar que ocupa», dicen.

Para octubre o noviembre esperan la salida de su primer disco con la producción de Leandro Lacerna. Entre el colegio y los amigos reparten su tiempo, aunque coinciden en que buena parte fluye en el interior de sus casas, donde despliegan su propio home studio con los «chiches» que tienen al alcance para grabar temas nuevos o viejos reciclados. «Es una felicidad enorme dejar plasmado nuestro arte para compartirlo con los que nos conocen y los que no».

Alejo y Valentín fueron teloneros de Liliana Herrero en el 2017 y subieron ese mismo año a la última fecha de la Fiesta de la Cerveza. En una de sus visitas le abrieron el escenario a Gabo Ferro y al público de Diego Frenkel lo dejaron boquiabierto en su paso a principios de mayo por el Willy´s Bar. «Si bien llevamos muchos años componiendo y tocando, si pensamos en una carrera musical nosotros estamos arrancando entonces nos tomamos lo que pasa súper relajados y tranquilos. Estamos muy contentos de mostrar lo que hacemos».

Canciones que escribe Alejo sobre el amor, la amistad y lo que pasa en las calles encuentran su nido en estos jóvenes que sienten la responsabilidad de comunicar mensajes claros más allá de la orientación que elijan y que en vivo interpretan junto a Fernando Prado en batería y Nicolás López en bajo. «El objetivo es seguir con y vivir de la música. Por supuesto que está el sueño del escenario y todo eso, pero en principio es seguir con la música en la forma en que se pueda».

 

 

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