En el Paseo Las Pérgolas de Vista Flores, Atipana propone una cocina inspirada en la pasión y la fuerza de su mentora Miriam Chávez

«Vencer o triunfar luego de una larga lucha»: ese es el significado de Atipana en quechua y el nombre que Miriam Chávez eligió para su restaurante familiar de Tunuyán. «Representa muy bien todo el sacrificio que hicimos para tener un lugar propio. Mi madre tiene el talento de la gastronomía y yo estoy en la gerencia y la atención al público del restaurante», explica Yanina sobre este espacio que monta una «experiencia gourmet».

Ubicado en el Paseo Las Pérgolas, en Vista Flores, el lugar es uno de los nueve locales que conviven con su oferta distintiva. Casi como un paso obligado para el visitante de bodegas, Atipana propone detenerse a disfrutar de un rico menú en un día sin prisa. Aperitivo, dos opciones como entrada, tres como principal y postre conforman la fórmula que varía semana a semana los días jueves. También está la opción del menú ejecutivo a un precio menor. Consta de plato principal, postre y una copa de vino.

Eso sí: hay dos recetas distintivas de la casa. Una es el osobuco de ternera sobre crema de papa cuya cocción es de siete horas y la otra son los ravioles de zucchini rellenos de calabaza con nube de parmesano, ideal para quienes comen sin TACC. Los productos utilizados son orgánicos, algunos provienen de la huerta, y las frutas y verduras responden a la estación del año e inspiran el cambio de menú. Por su parte, la carta de vinos es amplia y los mismos son ofrecidos por botella o con el maridaje sugerido por Atipana.

Miriam Chávez: Una luchadora

«Nosotros somos siete integrantes en la familia. El abuelo fue un pilar fundamental porque nos enseñó a valorar el esfuerzo para alcanzar nuestros sueños. Durante muchos años fuimos trabajadores golondrinas y recuerdo esa etapa como un momento muy duro y sacrificado. Al llegar a este lugar me enamoré y la cocina surgió por casualidad siendo parte del equipo de limpieza para un evento en la Bodega O. Fournier. Un día la cocina colapsó y me invitaron a ser parte del staff. Así fue como descubrí que mi verdadera vocación era ser cocinera. Ese caos, ese ruido de platos, ollas, sartenes despertó un mundo muy atrapante para mí. Desde entonces no paré de aprender e hice de todo en la bodega hasta que un día su dueño me nombró chef ejecutiva. Después la situación cambió y me retiré. Pensamos entonces en este proyecto familiar y estamos muy agradecidos de quienes se interesan por nuestra historia y lo que hacemos».

Atipana queda en Paseo Las Pérgolas, Local 6, Vistaflores, en Tunuyán. Reservas al 2612477137. FB / Atipana

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