“Son piezas que no caducan nunca porque son especiales: tienen algo que no pasa de moda, por el contrario, con el tiempo se revalorizan” Graciela Durany, experta en rescatar lo descartado.

  • Autor:Natalia Cazenave

Cuando cumplí diez años de casada se me ocurrió que quería de regalo un baúl antiguo. Cada vez que iba por la calle en el auto y veía muebles viejos en alguna vereda, me paraba esperanzada de encontrar el mueble que ansiaba. Yo, que hasta el momento nada sabía acerca de reciclar objetos, no entendía cada vez que me explicaban porqué ese baúl que tanto me gustaba, salía lo que salía.

Un día entré a un living repleto de baúles apilados y encontré el elegido. Por supuesto, era el más difícil de sacar –ubicado debajo el resto- y aunque las miradas de mi marido y del vendedor me quemaban, yo estaba dispuesta a conseguirlo. Ya en casa con mi baúl, lo empecé a limpiar; sus herrajes estaban todos negros. ¿Y qué decubrí? Era un baúl Louis Vuitton forrado en su interior con diarios franceses del año 1912.

Este hallazgo se convirtió en la vedette de mi living y despertó en mí la tendencia de combinar mis muebles del presente con objetos del pasado. Lamentablemente por mi ocupación, no tengo tiempo para dedicarme a esa búsqueda pero, afortunadamente, hay personas que sí lo hacen. Ellas tienen una mirada clínica cuando eligen algo:  una vez que fijan la vista en un objeto, ya saben cómo lo van a reciclar. Su pasión es pasear durante horas recorriendo compra-ventas, buscar artículos originales y cargar el baúl de la camioneta con un montón de cachivaches que luego se convertirán en las ‘Cenicientas’ de sus negocios. Allí es donde podremos encontrar objetos y combinarlos con nuestros muebles, dándole un toque distintivo a cada ambiente.

Por este motivo, INMENDOZA.com dedicó un día a acompañar a Graciela Durany, una especialista de gran experiencia en el tema. Paseamos por compra ventas, cargamos su camioneta, visitamos su taller, la vimos trabajar y finalmente, conocimos su negocio.

 

Graciela Durany

Graciela en el living de su casa trabajando en un nuevo diseño.

 

Paso 1. Trabajo de campo: La calle. Salir a la búsqueda de objetos es como una aventura. No son lugares llamativos donde uno usualmente entraría a comprar algo, pero al dar el paso inicial, uno atraviesa un portal donde todo es posible de hallar. Y allí, comienza una búsqueda de tesoros, donde estar atento a cada detalle importa. Pasillos, huecos, recovecos, techos y paredes decorados para todos los gustos. Algunas cosas te gustan, otras no. Algunas son baratas, otras no. Es en ese momento cuando comienza el trabajo del especialista que conoce el oficio: regatear para conseguir el mejor precio. Después de una ardua negociación, Graciela cierra el acuerdo. “Cuando elijo algo, primero me tiene que gustar a mí, nunca he comprado nada que no me guste por más que sepa que puede tener un valor alto de reventa”. Finalmente, solo queda el trabajo matemático de cargar la camioneta, donde todas las piezas deben encajar perfectamente y entonces se puede percibir que es más fuerte la ilusión de lo que se va a lograr con esa compra que la compra en sí misma.

 

Compra de muebles usados

 

Compra venta de muebles usados

Pasillos, huecos, recovecos, techos y paredes decorados para todos los gustos. Algunas cosas te gustan, otras no.

 Paso 2. Manos a la obra. El taller. Su casa es su lugar de trabajo. Su espacio recrea un diálogo de estilos. Sillas, muebles, mesas, mesitas, maderas, ventanas antiguas y cueros de vaca se manifiestan en los distintos espacios de su hogar y nos convencen de su habilidad para combinar elementos vintage y actuales. Sobre su mesa de trabajo, se ven desparramados todo tipo de elementos que -con su inventiva-  modela  en piezas únicas. “Guardo focos, pilas, maderas, chapas, cosas que compro en las chacharitas, telas; todo lo que me gusta y siento que puedo acoplar a los objetos de antes”. También nos confiesa que sus materiales favoritos para trabajar son las telas especialmente setentosas y ochentosas, “esas son mi debilidad”… comenta, y afirma que le encanta experimentar con vidrios y resinas, “aunque es sumamente engorroso el proceso, los resultados me encantan”. Lijar, encolar en algunos casos, añadir alguna partecita que falta, es parte de su tarea diaria: “ir moldeando un objeto tal como me lo imaginé hace que me involucre de una forma más personal con él, aunque no siempre logro lo que me propongo en el primer intento.”

 ventana para restaurar

 

ventana restaurada

El antes y después de una ventana antigua, ideal para usar de perchero o portaretratos.

Saber esperar, tener  paciencia y una gran dosis de creatividad son elementos  imprescindibles para llegar al producto deseado.

Paso 3. Cargar la mercadería para el negocio. Una vez conforme con la pieza reciclada, es hora de llevarla al negocio, exponerla en un rincón donde luzca y llame la atención al cliente las personas que entran, buscan mucho este tipo de artículos y que se las aconseje acerca de cómo incluirlos en sus ambientes”. Los acompañan también, una gran colección de lámparas de diseño propio, hechas artesanalmente de muy diferente estilo y objetos traídos de distintos puntos del país que le dan al local, un toque cálido y autóctono. Entrar en este tipo de negocios nos tienta a querer comprar todo; es imposible salir con las manos vacías.

 

banqueta pintada

 

lamparas de Graciela Durany

 

Alpargatas, Graciela Durany

 

En Mendoza encontramos cada vez más espacios que se dedican a hacer de esta tendencia un arte y una forma de vivir: de buscar lo ‘bueno de antes’ para transformarlo en lo nuevo. Y también más personas que se animan a convertir sus ambientes clásicos en espacios descontracturados, con identidad propia.

¿Moraleja? todo es posible combinar, siempre que se mantenga el equilibrio y la armonía entre los objetos de las diferentes épocas.