De adentro hacia afuera, una artista que refleja sus días de música a cada momento.

«Cuando me preguntan qué siento cuando canto, siento una gran risa por dentro», comparte Paula Neder sobre las luces que proyecta cuando atraviesa una canción.  Desde el relato de su madre, la niña creció con el vientre pegado al piano y desde los primeros recuerdos, jugar a crear música fue su aventura favorita. «Canté de manera autodidacta durante mucho tiempo sin siquiera imaginar que la música sería el camino».

A los 18 años compuso sus primeros temas en guitarra con los acordes que aprendió en la escuela secundaria y con la herida abierta de un amor adolescente.  Sin embargo, hasta los 21 la timidez escondió su voz y contuvo los flechazos que sintió cada vez que nació una canción. Probó con Abogacía, más tarde con Diseño y su amiga Carolina Tonnelier la impulsó a tomar clases de canto con Javier Segura.

«Ese fue un punto de inflexión. Ahí me di cuenta de que la música era lo mío y empecé un recorrido que me costó mucho internamente: me costó aceptar lo que era evidente. Fui aprendiendo a querer mi voz y le he dedicado mucho tiempo al estudio y a conocerme. No tengo idea de cómo será el camino, lo voy viendo en cada paso y me sorprendo. El objetivo es cantar», dice la casi licenciada en Música Popular.

En sus discos Caleidoscopio e Illa, las raíces folclóricas, las coplas, se encuentran con el rock y el pop y desnudan historias de la naturaleza y la mirada íntima. «Siento que vivo con la música y no de ella, porque no es algo externo sino que está adentro y en todo. Es algo que adoro compartir. Mis días están llenos de música, palabras y poesías que encuentro en lo cotidiano», comparte.

De regreso de una gira por Barcelona Paula Neder prepara su tercer material discográfico inspirada en el frío, la montaña, el verde, la nieve y la sensación de apertura y aire que representó su reciente paso por Noruega. Además disfruta de la sinergia con otros artistas, da clases en su estudio «El canto del pájaro» y es parte del sello colectivo de mujeres Blazar.

«Lo integramos músicas de Argentina y otros países, y es una forma de sabernos unidas y hacernos visibles; una manera de abrir caminos y puentes y lograr igualdad en los espacios que ocupamos. Nuestra lucha y nuestra fuerza está en hacer y en estar juntas».

 

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