Paula Dreidemie crea obras que son atmósferas para personajes que se dejan suspender.

 

El deseo permanente por la actividad plástica la llevó a estudiar diseño primero, y a diferenciarse del trabajo ligado a clientes después. Paula Dreidemie tuvo otras inclinaciones y atendió algunas curiosidades antes de cursar, sin terminar, la carrera de Artes Plásticas. Descartada la docencia como posibilidad y aún en la búsqueda de su vocación, Alfredo Ceverino la invitó a trabajar con él y durante cuatro años aprendió del maestro mendocino la libertad que propicia el oficio.

Para esta artista plástica, el collage está siempre en la mira y adopta distintas formas y procesos. Aunque al principio trabajaba en función de «resignificar imágenes», un día probó sin retorno, el camino inverso: salir en busca de los recursos para pintar lo que desde la emoción quería decir. Coincidió con el nacimiento de sus hijos y las ganas de transmitirles un modo de mirar, un modo de vivir.

«De ahí, bueno, caminos, ensayos, pruebas y errores. Yo sigo usando la técnica del collage aunque no pego imágenes, las dibujo y las pinto. Me apasiona encontrarme con fotografías que alguien creó y pensó para contar algo, y que ya están desechadas. Me gusta buscarles otros entornos y que sigan hablando. En cierto sentido me apropio de esas imágenes que a mí me conmueven y entonces las vuelvo a hacer».

En sus obras más recientes, una serie de trabajadoras anónimas de las fábricas de armamentos de la Segunda Guerra Mundial renacen en un nuevo lugar y así sus niños y hombres de otras pinturas, a veces sin rostro, muchas de espalda, en un espacio al que define como intersticio que puede no ser nada y serlo todo, «como una atmósfera», una especie de ambivalencia que para Paula representa un vacío. «Me sale muy catártica la obra y a veces tiene que ver con cosas que me sobrepasan emocionalmente o me ahogan. Después entiendo que hay un hilo en común o una serie y que mi obra más bien habla del tiempo. No del cronológico y lineal sino de algo que está afuera de esto y que intento abrir desde otro lugar».

Puede pasar horas y días y semanas con un fondo porque es donde arma y desarma su camino actual. Capas sobre capas, entre finas y aguadas veladuras con acrílicos, lápices, acuarelas, óleos sobre lienzo, aunque también sobre papel, sobre muros.

Paula expone junto a artistas de todo el país y su amiga y colega Laura Rudman en la galería de arte de Milo Lockett, en Buenos Aires. Además prepara una muestra para junio en El Enemigo y dos obras suyas son parte de «Sangre Púrpura» en Park Hyatt Mendoza con la curaduría de Cecilia Romera. En la Bolsa de Comercio, una pintura de Paula Dreidemie integra la última exposición colectiva.

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