La bodega presenta su temporada 2019 de arte con la muestra Entrelazadas en la que madre e hija sacan a relucir sus obras de la mano del ciclo itinerante, MovArt.

A pesar de que la artista, docente y maestra de generaciones, Eliana Molinelli, ya no está, Tania Driban Molinelli, siente la presencia de su madre en cada sitio que visitaron y en cada obra que dejó. Si algo admiraba -hasta con un poco de temor-, Tania, era cómo esa mujer prendía su máquina de soldar, se enmascaraba y se sumergía en esculturas nacidas del fuego y del ruido, pero también del silencio y la soledad.

«Nací en el vientre de una artista que traspasó los límites de Mendoza y Argentina. Desde chiquita mi mamá, en vez de comprarnos muñecas, nos daba materiales de trabajo para jugar. Así comenzó este camino, a la par de la escuela y de mi educación en la facultad como arquitecta, porque siempre estuvo el arte dando vueltas», comparte la hija menor de la destacada escultora.

Desde esa matriz, Tania construyó su mirada rodeada de la presencia de artistas, pero sobre todo del encanto amoroso de su mamá, que «dejó huellas por todos lados». En el año 2000 expusieron por primera vez juntas y tras la muerte de Eliana, en 2004, su hija se abocó a la maternidad y se refugió en el arte. «Pintar es mi necesidad. Mi hijo Iván Furlani tiene autismo y él también es un artista inclusive reconocido por la Legislatura. Dibuja hermoso y es muy dúctil: el arte es un vínculo que se lleva en la sangre. A pesar de que Iván no habla, se expresa con el arte», comparte Tania.

Cuentan los recuerdos transmitidos, que a los cuatro años Eliana Molinelli ya hacía esculturas con migas de pan y que cuando tuvo su primer taller en el Barrio Bombal, sus hijas fueron tanto compañeras como asistentes por elección. También que en el plan de desarme que la Organización de Naciones Unidas realizó junto a la provincia, ella fue la impulsora para transformar una herramienta de muerte en obras de arte, porque los restos de armas prensadas que llegaron a su taller fueron compartidos con otros artistas convocados a participar de la cruzada.

«Estuvimos juntas hasta el último día junto a mi hermana Natasha y mi papá», se emociona Tania y en su voz quebrada aparece la alegría de la exposición próxima que reúne unas quince pinturas suyas y unas cuatro esculturas de su mamá que, como apunta, impregnan todo el espacio y la acompañan como una presencia que nunca se fue. Habrá, además, carbonillas y obras hechas con la técnica del frottage. La cita es el primero de marzo en el espacio de arte de Bodega Trivento, que inaugura una temporada dedicada a las obras de padres o madres e hijos y que forma parte de una nueva sinergia del ciclo de arte itinerante MovArt.

«Las obras de ambas diría que dialogan desde el entendimiento. Yo siempre digo que mi mamá vivía en otra dimensión y que estar con ella era verla habitar todos los espacios; era tan divertida, tan inteligente, sensible y creativa que no había momento en que no estuviéramos soñando. Mi mamá sigue presente por su generosidad y porque fue magnífica, por eso no se va. Su mirada sobre la realidad y sobre situaciones dolorosas que la atravesaban, aparecen en sus esculturas. En mi caso es más autorreferencial y está ligada a la palabra, a lo que se dice y no», comparte.

Eliana y Tania en Trivento

«La idea es mostrar en este ciclo cómo se transmite la pasión, el espíritu, la técnica, el amor por el arte de una generación a la otra. Nuestro espacio de arte, abierto desde 2011, acerca el arte de Mendoza a los visitantes provinciales, a turistas y a la prensa internacional que visita Trivento. Los artistas tienen un lugar especialmente diseñado que supone una gran ventana para sus producciones», apunta Victoria Acosta, jefa de Comunicación y Asuntos Corporativos de la bodega.

«Con MovArt comenzamos a trabajar este año y creo que va a sumar mucho a lo que ya Trivento viene haciendo por el arte. Estamos convencidos de que es una forma de llegar a las personas para que puedan sentir lo que se hace en Mendoza. Esta alianza importante permitirá aportar más momentos culturales a la riqueza que tiene nuestra provincia», agrega.

Desde el 1 de marzo y hasta el 30 de mayo puede visitarse la muestra «Entrelazadas» en el espacio de arte de la bodega, ubicada en Ruta Provincial 60 y Jerónimo Ruiz, Cruz de Piedra, Maipú.

Nota vinculada: Galería de artista en un vagón del 1900