Clara Ponce, Mariana Barón y Florencia Breccia reúnen su talento en La Estrategia del Caracol, la muestra conjunta que presentan en la casa Stoppel.

Una cama-jardín. Un espejo antiguo, una pecera, libros y pantuflas. Una taza blanca y una escena entre lo absurdo y lo cotidiano conforman la instalación de sitio específico «Patio interno o el fracaso del Feng Shui», de Clara Ponce.

En el desborde de «Cúmulo», la huella de Mariana Barón y una especie de masa viviente entre piezas de cerámica. En «Pintura sobre chapa», el juego de palabras nada inocente de prefijo «patria» que ideó y materializó Florencia Breccia.

No es la primera vez que trabajan juntas ni será la última. Reunidas desde 2015 en el colectivo de gestión Espacio de Arte Montaña y luego de forma íntima -más ligada a sus producciones artísticas individuales-, Florencia, Mariana y Clara vuelven a juntarse con fines comunes: mostrar la obra y reflexionar. Lo hacen por estos días en Mendoza en la Casa Stoppel, y en paralelo, con otra muestra, en la Sala Chapitel de San Martín de los Andes.

Pero vamos a la propuesta local. Hasta el 12 de agosto puede visitarse con entrada libre y gratuita «La Estrategia del Caracol», la exposición que nuclea tres obras suyas en la Planta Baja y que conversa sin ataduras con los dos pisos de pinturas e instalaciones de la experimentada Raquel Fluixá. Porque como dice la artista visual y curadora de las muestras Marcela Furlani, la intención es relacionar artistas de generaciones distintas, y el aporte, romper con el diálogo de públicos endogámicos.

Tres artistas, tres miradas son las que impactan al ingresar al espacio moderno -el denominado Sector B- de la mansión cultural de la calle Emilio Civit. Basta recorrer las propuestas para descubrir los modos en que se apropian del espacio. Si Raquel habla de intimidad, de techo, de refugio; Mariana, Florencia y Clara dicen sobre lo cotidiano, los símbolos y las referencias.

«En esta exposición optamos por presentar una obra de cada autora. La idea de la casa, primero, dio paso al concepto más amplio de cobijo que devino en cotidiano. Volvimos a la casa para luego expandir los bordes hasta borrar la frontera entre adentro y afuera. De este modo se abrieron sentidos entre deseos y mandatos al poner la mirada en la intensidad del conflicto dignidad – pluralidad que se trasunta en cada obra», escribe Furlani.

Otro proyecto en 2018 reúne a este grupo creativo. Será en octubre en Killka, el espacio de arte de Bodegas Salentein, y con el acompañamiento curatorial del artista y diseñador cordobés Lucas Di Pascuale. «Nos unió las ganas de exponer. En la muestra en el Museo es la primera vez que pensamos nuestro trabajo desde una curaduría y con Marcela ya hemos trabajado en otras oportunidades. En el caso de San Martín de los Andes no partimos de un concepto previo y al finalizar encontramos que las obras tenían como eje el trabajo con el cuerpo en un sentido amplio», comparte Clara.

«Más allá de la producción y las muestras en sí, nos interesaba que sucediera algo con el espectador, y en San Martín de los Andes hicimos un conversatorio para poner en relación los trabajos así como hablar del circuito del arte en Mendoza», agrega Mariana.

Hasta el 12 de agosto puede visitarse la muestra que reúne a Clara Ponce, Mariana Barón y Florencia Breccia en la Casa Stoppel.

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