Un artista que desafía lo existente y describe personajes en lenguaje fantástico.  Entre símbolos y metáforas compone imágenes con un manejo técnico que deslumbra.

    Híbridos, desnudos y bestiarios.  Estas ideas van y vienen por las obras de Juan Castillo a lo largo del tiempo. Son parte de su identidad artística. Por eso su página web es una vitrina de seres nuevos y otros extintos, así como por experiencias reformuladas. Hay animales en cuerpos de personas, o humanos con cara de ciervo, flamenco, perro o jirafa. Están sus pinturas digitales abstractas y sus dibujos vectoriales en blanco y negro. Hay «mapas estelares», círculos de situaciones en movimiento e imágenes tan crudas como la que devuelve «Teseo», que sobrevivió al incendio de su taller en 2019. Un niño con un revólver en la mano frente al cuerpo de un hombre-toro es también la pintura que fue seleccionada en el Premio Fundación Fortabat el año pasado.

    «Es difícil pensar mi obra temporalmente porque son producciones en las que he desarrollado un trabajo a través de muchos años, donde retomo temáticas, las actualizo y reversiono», dice el artista visual que reinterpretó la Biblia, hizo una performance sobre la insensatez de la violencia y cuenta con prestigiosas becas, numerosos premios, además de muestras individuales, colectivas y trabajos curatoriales. Juan Castillo es también el invitado reciente del proyecto Posnormalidad, producido por Topo:s (Sol Delgado), Poeta Gráfico (Mauco Sosa) y Urquiza, un espacio de arte de San Telmo. En el mural afiche «La Sagrada Familia», ubicado frente al Templo Jesuitas en la Ciudad de Mendoza, vuelve a enfrentarse a la Iglesia para manifestar núcleos amorosos y libres.

    Los seres ensamblados aparecen con recurrencia en tus obras, ¿qué encierran estas alegorías?

    La hibridez y la antropomorfia son un leitmotiv permanente y funcionan como una metáfora de muchísimas cosas para mí. Tiene que ver con cuestiones de género, la mixtura cultural y en el caso naturaleza-humano, con considerar a los animales como seres tan importantes como nosotros y al humano como uno más dentro de la naturaleza. Es un concepto súper amplio éste. Asimismo tengo una enorme fascinación por la naturaleza, la rareza y lo maravilloso.

    El peligro de que desaparezcan especies también es un tema. ¿Cómo apareció esta consigna?

    El tema de la extinción me perturba: pensar que hay especies que no estarán nunca más. Me parece extremadamente dramático. Hace un tiempo hice una serie de dibujos que tenían que ver con recrear seres extintos o en peligro de extinción, utilizando partes de otros animales para recrearlos bajo la idea de bestiarios medievales, ligados a relatos y descripciones. En la actualidad, armar con lo que va quedando es algo bastante trágico y terrible.

    ¿Qué importancia le das a la investigación en el proceso de producción artística?

    La historia del arte es un gran motor, lo mitológico también, la problemática ecológica y algunas cuestiones sociales son puntos de partida para investigar. Me interesa el pensamiento mágico y cómo a lo largo de la historia ha reflejado interrogantes cruciales de la sociedad. Me gusta pensar cómo aparece en las religiones, en lo pagano o en movimientos como el surrealismo o el realismo mágico en Latinoamérica. Me gusta jugar con estos temas. A veces también modificar esas historias y hacer la contracara de algunas versiones.

    ¿Cuál es la dinámica con Hada Rosa Colectivo, la dupla que integrás con Ayelén Villalba?

    Trabajamos fuertemente sobre la problemática ambiental y actualmente sobre especies endémicas de Cuyo, haciendo un relevamiento de las que están por desaparecer y que sólo se dan en esta región. Con cuentas de vidrio y mostacillas hacemos una especie de tejido de esculturas blandas. Ayelén es además investigadora y le aporta su lado científico. Es un placer Hada Rosa para mí y la verdad es que nos va muy bien. Hemos ganado premios y ubicado algunas obras en colecciones interesantes.

    ¿De dónde viene tu virtuosismo en el dibujo y la pintura?

    Tiene que ver con mi formación y con rasgos personales: pongo toda mi obsesión y mi exigencia en mi trabajo plástico. A veces quisiera correrme un poco, pero ya dejé de luchar con eso. Es un trabajo minucioso y demoroso, lo he padecido por momentos, pero ahora disfruto y entiendo que soy así, que no voy a ser un pintor expresionista ni mucho menos, nunca.

    ¿Qué lugar ocupa la técnica en tu mirada sobre el arte?

    Si bien una característica mía es el tecnicismo, no me parece una condición importante en el arte. Es algo que me sale espontáneamente pero no considero que una obra técnicamente bien hecha tenga un valor especial. Me interesa el arte en un sentido más amplio: lo conceptual, los objetos, el videoarte, lo trash. Hay pinturas que no tienen ningún tipo de tecnicismo y me parecen increíbles.

    Retrato: Fernando Grosso