El actor Guillermo Francella y el director Pablo Trapero estuvieron en Mendoza y hablaron de El clan, la película basada en los crímenes de la familia Puccio.

El jueves llega a los cines El Clan, la película de Pablo Trapero que nos hará revivir los crímenes que sacudieron al país en la década del ’80, cuando se develó el horror que habitaba la casa de los Puccio, una familia típica de San Isidro que secuestraba y asesinaba a sus víctimas después de cobrar los rescates.

Francella, quien compone un papel verdaderamente impactante, reconoce que fue un desafío.

–¿Qué sentiste al encarnar a un personaje tan sombrío?

–Nunca había hecho un personaje tan siniestro, tan oscuro. Y menos que estuviera basado en un hecho real. Ese fue el plus.

–¿Pero te resultó difícil asumir ese papel?

–Fue duro pero intenso, es una peli muy interesante pero del rodaje nos íbamos con cierto agobio.

–¿Tenés recuerdos de cuando conociste esta historia?

–Yo tengo todos los recuerdos. Vivía a unas cuadras de la casa, no los conocía a ellos pero conocía mucho la historia. Quedé perplejo, nadie lo podía creer, creíamos que le habían hecho una cama a esta pobre familia.

Palabra de director

Trapero era adolescente cuando ocurrió todo esto: «Una de las cosas que más me sorprendió fue que parecía real. Lo que era el interior de la casa, la relación íntima que tenían con sus secuestrados y cómo nada de esto tenía que ver con la vida exterior, el contraste con el barrio y lo que la gente opinaba de ellos fue lo que me llamó la atención en ese momento, y ahora todavía también».

–No hizo falta agregar demasiados condimentos para hacer la película…

–Y… no. Después fue el proceso de investigar, entender, conocer ese lugar, tratar de llegar a reunir toda la información  posible, porque a la hora de escribir necesitás todos estos elementos. Siendo un caso real hecho ficción es una interpretación de un montón de información, los familiares de las víctimas, los jueces o los periodistas que lo cubrieron.

–¿Te has apegado rigurosamente a la historia como fue?

–Todo lo que es la relación de Arquímedes con Alejandro y su familia es una reconstrucción a partir de un montón de cosas. Lo más solidario con la realidad son las fechas, los casos, los nombres, los años en los que pasó. Hay cierta metodología que podemos reconstruir que surge de los expedientes; después de la manera en que Arquímedes habla con Alejandro no había ningún documento, ni cómo eran las actividades familiares puertas adentro.

–¿Planeabas entrevistar a Arquímedes?

–Sí. Justo estaba preparando una película en la India que me tomó un par de año y cuando fui a retomar el proyecto y quise reunirme con él, ya se había muerto (falleció en 2013).

–¿Cuáles preguntas te quedaron en el tintero?

–Dos cosas: ¡bah!, ¡un montón!, pero dos seguro me hubiera gustado hacerle: primero, ¿por qué les hizo eso a sus propios hijos, a su propia familia?, ¿qué es lo que llevó a toda la familia a hacer eso?; y segundo, él decía que había una conspiración o un complot y que él era una víctima: ¿a quién cubría o para quién se supone que trabajaba?, porque hasta que se murió mantuvo un pacto de silencio y nunca terminó contando quiénes le daban protección.

–¿Eso era real?

–Y, era un tipo que fue diplomático, contrabandeaba armas a través del servicio diplomático. Incluso en prisión fueron varios años de privilegios, y todos los que conocen este tipo de historias saben que estas cosas tienen o un costo o gente que te debe muchos favores.

–¿Es la primera vez que trabajás una historia real?

–Sí, la primera vez que hago una historia real, primera vez que hago una película de época y primera vez que hago una película sobre un villano de estas características.

–¿Y volverías a hacer las tres cosas?

–Sí.

Consultá salas y horarios de exhibición en Mendoza aquí.

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