Caro Dottori, Lampeduza, Vorfas y Martín Orozco, muestran una síntesis de lo que hicieron en cuarentena y comparten, en su relato, parte de lo que sucedió detrás de escena.

    La imposibilidad del contacto físico o de compartir espacios con otros produjo cambios inesperados y la fotografía no estuvo exenta.

    Los recursos creativos avanzan más allá de las limitaciones físicas o materiales. Tienen el poder de imaginar, soñar y producir saltos, escapes y puentes sin imposibles. Las videollamadas sirvieron no sólo para mudar el trabajo a las casas durante la pandemia, sino también para mantener reuniones sociales y hasta sesiones de fotografía tamizadas por la mirada del arte. Generar climas de un lado y del otro de la pantalla, abrazar ideas y estéticas, dialogar desde la virtualidad y emprender un baile íntimo para luego compartirlo, fueron y forman parte del detrás de escena. Caro Dottori, Lampeduza, Vorfas y Martín Orozco iluminaron el camino para reconectar con su campo creativo y quisimos saber cómo, con quién y de qué modo lo hacen y lo hicieron.

    Caro Dottori: Sesiones virtuales de Brasil a Texas

    «Extrañaba fotografiar a mis amigas y un día le propuse a Ale Pérez (Mami) hacer fotos por Skype, sin saber que estaba, de alguna manera, reinventando mi trabajo. Empecé con mujeres cercanas, hasta que entendí que está nueva modalidad no tiene límites y así es como viajé virtualmente desde Brasil hasta Texas. Si pensamos en todas las posibilidades que nos ofrece internet, el encierro deja de ser una limitación en este proceso creativo. Con esta alternativa, los tecnicismos de la fotografía pasaron a un segundo plano para dar lugar a nuevas formas de expresión artística».

    «El mundo cambió para siempre, al igual que la humanidad. Nuestra capacidad de adaptación a nuevas realidades está constantemente a prueba. De la misma manera está cambiando la fotografía. Si bien la alternativa de realizar fotos por videollamadas siempre existió, el contexto en el que nos encontramos le dio un lugar muy particular, transformándolas en una herramienta fundamental que nos permite seguir expresando nuestro arte en una realidad bastante distópica. El avance acelerado de la tecnología probablemente beneficie cada vez más esta modalidad y logre transformarla en una opción válida al momento de fotografiar. Es un viaje de ida: las posibilidades son infinitas. ¿Y si éste es el futuro de la fotografía? Mejor adaptarse a tiempo».

    «Lo último que hice fue una sesión medio cyborg con unos gemelos brasileros y con una chica de Texas. A través del celu y por Zoom voy guiando sobre la ubicación del celu o las poses y haciendo capturas de pantalla. El trabajo recae bastante en la otra persona también, que debe encargarse del estilismo o la locación. En este tiempo, además, estuvimos haciendo un video que estrenamos recientemente con Mami y Loocyfer a través de videollamadas y utilizando todos los recursos posibles que nos permite la cuarentena».

    Lampeduza: Cercanía en la mirada fotográfica

    «Tener que quedarnos en casa tan bruscamente fue al principio un plan más vacacional y familiar para mí. Ya pasados los días y cuando se hizo más largo, tuve mucha necesidad de compartir con otras personas, que es lo más disfruto de mi profesión. Crear tiene mucho que ver con esa conecta. Vi a un par de fotógrafas que sigo de Estados Unidos que estaban haciendo fotos por videollamadas mediante screenshots y me encantó la idea. También el Martín Orozco lo estaba abordando como proyecto. Algunas amigas y artistas me consultaron si me animaba a hacerlo y me pareció una linda iniciativa para despuntar el vicio y mantenerme activa con la fotografía».

    «Hice más de doce sesiones y al principio fue un aprendizaje. Después le bajé el ritmo a la regularidad porque si bien la sesión no dura más de una hora, editar y la autoexigencia le quitaba placer. Estuvo re divertido. Es un «cómo» todas las veces y a pesar de las limitaciones tecnológicas de mi teléfono y la calidad, que es lo primero que te choca, fui armando composiciones y collages. Con poca calidad llegamos a cosas re lindas. Es un re desafío lograr imágenes, dirigir a la modelo para buscar atmósferas y buscar estéticas distintas, algunas más darkitas, otras más hot, artísticas y simples».

    «Elegí para retratar a las primeras que me preguntaron y a un par de amigas todas talentosas, como la Barbi que es plus size, me encanta su onda y me parece súper necesario militar el body positive o a la genia de Mariana Päraway. Creo que en la medida en que se siga teniendo la inquietud de crear se puede hacer desde cualquier situación. Estar más en casa me ha llevado a darle más atención a la fotografía de producto, de decoración o al autorretrato. El arte tiene la maravilla de adaptarse al mundo en el que estamos siempre y todas las manifestaciones artísticas o creativas están inspiradas justamente en lo que nos pasa. Estoy trabajando con los fieles clientes de Lampeduza y armando una mega muestra con una temática que amo, que es la de las brujas».

    Vorfas: Experiencia previa e inteligencia artificial

    «Ya había hecho muchas veces castings así para elegir a la modelo primero, entonces sabía que tanto la técnica cámara-pantalla como el screenshot tienen un efecto moiré o de baja de calidad. Siempre descartaba esas fotografías luego de que seleccionábamos a la modelo para la campaña o publicidad. En la cuarentena estuve viendo muchos tutoriales y decidí reconsiderar utilizar esas fotos y probar programas basados en la Inteligencia Artificial (AI), que permiten escalar la resolución de videos e imágenes en hasta un 400%, basándose en el análisis de millones de imágenes para detectar y reconstruir todo tipo de texturas e incluso rostros».

    «Entonces hice unas fotos y collages donde no se necesitara calidad de imagen, por si no funcionaban los programas, y el ejercicio terminó siendo muy productivo e interesante ya que estoy preparando una muestra de pintura y fotografía en la que dibujo con tinta china al modelo que contacto vía zoom. Además, mientras conversamos, brindamos. En otros casos son fotografías intervenidas, entonces me sirvieron las ampliaciones. La situación me llevó a planear mucho más los escenarios y a preparar la distancia, la iluminación y el maquillaje con el o la modelo. En lugar de tomar 100 fotos, tomé 20, hice retratos con vino y tinta china con modelo vivo. Eso antes no se me había ocurrido».

    Martin Orozco: Videocall Week

    «Hace cinco años que hago el Proyecto 365, todos los días sin parar. Nunca he fallado y cuando empezó la cuarentena estuve la primera semana fotografiando a mi familia, mis hijos, mi casa, pero me di cuenta que iba a ser inviable hacer este tipo de fotos de forma creativa. Hablando con una amiga modelo, se nos ocurrió hacer unas fotos a través de videollamada. Yo había visto a un fotógrafo italiano hacerlo un mes antes, cuando Italia entró en cuarentena y creo que acá nadie lo había hecho. Así que armamos la sesión y subí esas fotos hechas con capturas de pantalla. Como me gustó el resultado me di cuenta que era posible mezclar la baja calidad de las fotos con la belleza de la modelo, la pose y la iluminación».

    «A este proyecto lo pensé con modelos porque es muy difícil guiar a una persona que no lo es y hacen el trabajo mucho más fácil al momento de posar o interpretar una pose, una idea, un gesto, así que decidí no dejar lugar a errores. Se empezaron a prender de Buenos Aires, México, Péru, Austria y Chile. Hay modelos como Flor Fabiano o Jimena Butti, que estaba en Ibiza. Las sesiones son muy complejas, creativas y demandantes. Después lo empezaron a replicar marcas de todos lados y fotógrafos: eso me puso muy contento, me hablaron colegas de otras partes para saber cómo lo hacía y eso estuvo muy bueno».

    «La verdad es que en este contexto de pandemia mundial los fotógrafos fuimos muy golpeados por la imposibilidad de salir a trabajar y al especializarme en proyectos personales y con grandes marcas me vi acorralado, aunque fue un buen entrenamiento para trabajar la creatividad. Los fotógrafos vamos a tener que adaptarnos y reinventarnos en este momento que nos toca vivir. Estoy por abrir un estudio grande al que me iba a mudar antes de que me agarrara la pandemia. Además tengo preparados tres documentales y estoy muy bocado a proyectos personales y a clientes muy puntuales».