Actor, director, productor, guionista, pintor y carpintero aficionado: variadas cualidades para una sola persona

    La actuación fue una parte fundamental en su vida. Nunca lo expuso de manera profesional, pero el camino recorrido hizo que así lo fuera. Pasados sus 20 años, Esteban Balbi se animó e hizo un taller de interpretación con Ernesto Suárez, otro frente a la cámara con Flavia Reta, y por último un taller de «miedo a hablar en público» con Alicia Gilabert. Ya pisando mucho más fuerte en escena, en 2008 tomó un vuelo hacia Barcelona (España), para terminar la carrera de Interpretación Escénica y Cinematográfica. Así se aferró y dejó seducir por la interpretación, a la que «poco a poco me fui enamorando de ella, y hoy por hoy no concibo una vida sin poder actuar».

    Su llegada a España –actualmente reside en Madrid– fue una decisión «del todo racional, algo dentro de mí que necesitaba emprender esta aventura en un mundo distinto al que conocía. La verdad,  fue la decisión correcta, he encontrado mi espacio y poco a poco sigo creciendo. Vivir en Europa me abrió las puerta para estudiar en diferente lugares, Barcelona, Madrid y Bielorrusia, de momento». No descarta la posibilidad de trabajar en Argentina, sobre todo después de su pequeña participación en la película Vino para robar, de Ariel Winograd. «El rodaje fue espectacular. Poder trabajar con Valeria Bertuccelli, Pablo Rago e Iván Hendler, por nombrar a los más representativos, es algo que nunca voy a olvidar».

    Esteban crea sus personajes desde una base que ha ido creando lentamente, pero a paso seguro: si la caracterización se asemeja a esa base, la adapta y la hace crecer; sino, según cuenta él mismo, «imagino y escribo una biografía del mismo, casi que desde su nacimiento y poco a poco le voy dando aptitudes, características físicas y psicológicas hasta que esté realmente contento con mi propuesta. Luego  influye mucho la opinión del director, una vez que me da su punto de vista hago las modificaciones pertinentes hasta conseguir el personaje ideal. Me gustan los personajes que conflictos internos fuertes, que por momentos estén perdidos dentro de su propia realidad».

    Admirador de los directores de culto

    En cuanto a directores de cine «me atrae mucho el cine de Jim Jarmusch, es un poeta con la cámara. Terrence Malick hace un tipo de cine que no estamos acostumbrados a ver, pero hoy por hoy es uno de los más grandes en cine de culto. Michael Mann, por la forma en que dirige la acción, sus planos y fotografía. Otro gran director con el que me gustaría trabajar es con Juan José Campanella, representante por excelencia del cine argentino: sus historias son siempre muy humanas. Si hablamos de teatro, admiro a Carlos Hipólito; sus montajes me suelen conmover mucho, hace un trabajo con los actores que da unos resultados increíbles. También Pablo Messiez, director argentino radicado en Madrid».

    Actualmente, Esteban, está poniendo en marcha una adaptación de la obra teatral escrita por Miguel Miura, Maribel y la extraña familia; la obra Escuchando a Mario, escrita por él. En cine, estará rodando una película. Y se encuentra rodando Héroe, un corto dirigido, guionado y actuado por él.