Una hermosa locura, la de compartir entre hermanos, sostienen quienes llevan adelante este sitio donde el trabajo, el arte y la naturaleza, invitan a vivir una experiencia que abraza.

Es como volver a encontrarnos en la casa, como cuando fuimos niños… Construir y construirnos con el otro en un espacio donde la gastronomía, el vino, el arte, la moda y la arquitectura, conviven entre charlas con amigos y personas que aún creen que las utopías y los sueños pueden cambiar el mundo», dice el artista plástico Fernando Jereb, quien junto a sus cinco hermanos lleva adelante el barco que conduce en el Pedemonte.

Sin capitanes y con poco equipaje, el viaje es hacia los sentidos y el propósito, convivir en un mismo lugar de trabajo y abrirle al público la maravilla que los rodea cuando entre pinceles, telas y planos, abren las puertas de Espacio Jereb para compartir este clima, donde el paisaje, el vino y los fines de semana, las delicias que ocurren en la cocina, son dispuestos para los visitantes.

La necesidad de un cambio individual motivó la búsqueda de una alternativa colectiva para los hermanos Jereb. «La idea era encontrar un lugar común de trabajo para ver, entre todos, qué podíamos hacer», explica Fernando. Así fue como se lanzaron a la caza de un refugio físico y en menos de quince días se decidieron por el predio de dos hectáreas donde funcionaba Espacios del Monte, el restaurante y sitio de arte de Pablo Lavoisier.

En Luján de Cuyo, rodeado de chañares, jarillas, cardos y algarrobos, una construcción de madera y barro es sede de este proyecto de coworking familiar: «No somos un restaurante ni un estudio ni un atelier sino todo eso y un concepto mutante con carácter de laboratorio. Somos parte de un espacio compartido donde la gente puede venir a tomar una copa o una cerveza, a veces a almorzar, mientras cada uno está en la suya», agrega el pintor.

Con esta mirada descontracturada es como cada uno aborda sus tareas puertas adentro y afuera del lugar. Silvia tira ideas desde Salta y es el «apoyo externo» del clan. Carlos, el gastronómico, provee al restó de las pastas caseras que él mismo elabora. En uno de los espacios, Marcela tiene su tienda de indumentaria y accesorios de la India, a la que se suman los diseños de autor de Mariela, que vive en España y desarrolla una marca de indumentaria sustentable, con reciclado de jean, bordados, apliques, piedras y metales, en telas con historia.

Paula cuenta con su estudio de arquitectura y en el caso de Fernando, dispone de un atelier y una pequeña sala de exposición en la que actualmente se exhiben los pingüinos de vino intervenidos por doce artistas, pero que irá rotando con el tiempo. Además, los Jereb trabajan juntos en el desarrollo de algunos objetos de diseño y quienes están presentes, atienden el restaurante los días que abre.

«Queremos que la gente viva una experiencia distendida y diferente en familia, donde pase un tiempo completamente distinto vinculándose con la naturaleza, el arte y la música. Para nosotros es como abrir las puertas de nuestra casa, recibir a las personas como si fuesen amigos y generar vínculos», explican.

Espacio Jereb queda en Lago del Monte 4400 de Chacras del Pedemonte. Abre los viernes, a las 21 hs., con degustación, tapeo y visita guiada; sábados y domingos al mediodía para almuerzos con música en vivo. Además el espacio puede ser visitado con cita previa de lunes a viernes de 10 a 20 hs. Reservas: 2614667652, 2615948356; [email protected]