El primer y único fileteador mendocino que pertenece a la Asociación de Fileteadores, Marcos Paradizo nos cuenta acerca de su arte y sus usos.

Un estilo pictórico argentino único en el mundo. El filete porteño fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO en 2014. Este arte popular se puede apreciar en las calles, locales, y en cada rincón de Argentina. No existen escuelas que lo enseñen, pero sí maestros que dedican sus días a practicar la técnica para que siga vigente como a principios del siglo XX.

A Marcos Paradizo siempre le gustaron las letras dibujadas en los colectivos, su mirada se escapaba hacia arriba para observar la mampostería de los edificios y casonas mendocinas – «invisible ante la mirada de la gente», la portada del disco musical de Los Fabulosos Cadillacs «fue un detonante para comenzar a dibujar filetes, sin saber de qué se trataba este tipo de dibujos. Siempre copiaba los patrones de ese disco», cuenta Marcos. Luego de conocer a Claudia Berlusconi, un referente del estilo, su vida como fileteador dio un giro «aprendí todo de cero».

El filete es una técnica de dibujo propia de la ciudad de Buenos Aires que se caracteriza por el uso de colores vivos y tipografías especiales. Además utiliza recursos como hojas de acanto, volumen, contraste en los colores, simetría y tridimensionalidad. Y se puede apreciar en cuadros, carteles, inscripciones, señalizaciones, medios de transporte, entre otros.

También el filete acompaña frases típicas argentinas que «hacen alusión a situaciones cotidianas del folcklore y al ingenio popular. A su vez lo hace con frases chabacanas que provocan una carcajada o una simple sonrisa al leerla. Hay frases de todo tipo y pueden ser con un tinte pícaro o para generar conciencia. Otro recurso importante que se le puede añadir al filete son figuras clásicas argentinas, como la cara de Gardel, Evita o la Virgen de Luján».

Más allá de las técnicas que caracterizan al filete…¿hay alguna que caracteriza tu trabajo?

Lo que caracteriza a mi trabajo es que no tengo escuela. Soy autodidacta. Si bien eso es una traba en muchos aspectos, me ayuda a seguir una línea personal y desestructurada. Tomo cosas de compañeros amigos que son referentes, pero no puedo interpretarlas tal cual, debo desarmarlas un poco para que encajen en mis líos. Pienso que esto se debe a la lejanía que nos separa de Buenos Aires, donde se concentran la mayor cantidad de fileteadores. Por eso es que llevo tantos años en el oficio y he dado pasos de hormiga, aunque no me interesa llegar mas allá.

Porque sos el único mendocino que participa de la Asociación de Fileteadores

Porque hasta el momento soy el único mendocino que se animó a asociarse. A la asociación puede entrar cualquiera que desee colaborar con este arte popular. Hay mucha gente que no sabe de qué se trata el filete, no sabe que existe una asociación y si ve un filete, no sabe que eso es filete. Al común de la gente le da lo mismo porque no mira. Pasa por la misma esquina todos los días y no se anima a observar las pequeñas grandes cosas que embellecen a la calle. Entonces es mas dificil aun que se asocien. ¡El filete es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, declarado por la UNESCO! Y en ninguna parte del mundo existe una técnica igual, aunque sí, parecidas. Por eso es tan importante involucrarse para poder seguir difundiendo este oficio con tanta identidad.

¿En Mendoza hay fileteado?

Sí. No tanto como en otros lugares, pero siempre hay un chiflado que pinta filetes donde puede. Ahora mismo hay un resurgimiento y un interés de acercarse a filetear, ya que el lettering y los firuletes están en auge. Yo en donde puedo, lo hago. Y he hecho en muchos negocios y distintos lugares.