El encuentro lúdico con los materiales, el oficio, la técnica y el error como mensaje y horizonte expresivo son para este artista, claves de las piezas que piensa in situ.  

Desde hace dos meses estrena el título de Profesor en Artes Visuales, aunque su desafío actual -y desde que tiene memoria- está concentrado en el hacer. Juegos, mapas, idiomas y dibujos fueron los disparadores creativos que lo acompañaron durante su infancia. A los 26 años, el artista mendocino Alejandro Spano siente que el recorrido es puro descubrimiento y es gracias a esa falta de limitaciones que encuentra motivación constante en el abordaje de su producción artística.

«Yo no tenía mucho interés en la escultura, la verdad. Lo primero que hice vinculado a ella fue una cabeza en arcilla y al trabajar el material, ensuciarme, darle forma a un pedazo de barro, sentí un placer especial. La escultura engloba toda mi necesidad expresiva», comparte el creador de piezas tridimensionales en contexto y en diálogo con el concepto, el espacio y el público.

El teatro, la música, la fotografía y el lenguaje audiovisual son otros de los canales y herramientas que Spano utiliza para la vida, aunque de modo catártico, experimental o laboral: «Me gusta mezclar la escultura con otras cosas. Me gusta mucho sacarle fotos a las obras y hacer composiciones: que no sean sólo esculturas sino también instalaciones, intervenciones y llevar las obras a la naturaleza o a la calle, pintar fondos y tratar de usar la escultura en contexto».

Hasta enero pasado, Alejandro fue parte de la última exposición de Piazza Casa de Arte y junto a la artista cordobesa Anemites presentó «Fracturas del Ser». Además, en octubre de 2018 la muestra en conjunto con Mario Daguez «Vasto Drama» llegó a la Legislatura y el año pasado, también, recibió el Primer Premio en Escultura en la Bienal de Arte de Atuel.

«Mucho de lo que hice últimamente no tiene nada que ver con mis primeros trabajos. Siento que hubo un cambio muy grande y que hay un montón de cosas que me gustaría hacer y es hacia donde va mi obra. Tiene que ver con la relación con el entorno y con hacer obras que no sean simplemente un objeto escultórico sino que se integren a un sitio o que jueguen con el espectador», comparte el artista.

¿Cuáles son tus materiales de trabajo?

Juego con eso. La obra es a veces un poco más experimental pero otras, pienso primero en el concepto y luego en cómo resolverla a nivel formal. Esto es lo que hago comúnmente, trato de pensar en algo que a mí me afecte; un conflicto en la sociedad o en mí, y en base a eso, en cómo materializarlo. Lo que más elijo es el modelado en arcilla y mezclo estructuras de hierro con cemento, yeso, resina, ramas y elementos más naturales o efímeros; es una mezcla de todo.

¿Y el proceso de trabajo cómo continúa?

El proceso de las obras que son más conceptuales parten de la experiencia y de la figura humana porque siento que somos de algún modo un problema para el planeta. No es muy optimista lo que digo pero es así como yo lo veo, entonces me gusta también ver cómo reacciona la gente y hacer personajes que no tengan género ni personalidad propia, sino que puedan ser cualquier persona y que representen a la sociedad en general. Para hacerlo parto normalmente de pensarlo y lo que hago es trabajar en 3D en la computadora para luego llevarlo al plano de la realidad.

¿Qué lugar ocupa «la oscuridad» en tu producción artística?

Cuando empecé a hacer música quise hacer algo más agradable y alegre pero como que todo lo que hacía terminaba en un lugar muy oscuro, me di cuenta de que adentro mío había muchas cosas que yo no conocía y que a través del arte fui descubriendo. En la escultura se hizo mucho más evidente eso y todo lo que me llama la atención para hacer, siempre tiene un lado bastante oscuro. Yo creo que no vamos por buen camino entonces en ese sentido siento la necesidad de hacer algo no del todo agradable y acorde al concepto que trabajo.

Para ver más obras del artista se puede visitar su web, alejandrospano.com