Hurgamos en Odeón, la nueva plataforma de películas argentinas, y encontramos cinco joyas del cine nacional dirigidas por el mendocino.

Todo amante del cine, y en especial, aquel que guarda un rincón especial de su pasión al cine nacional, no puede dejar que se le pase de largo Odeón, la plataforma de videos on demand que el Gobierno Nacional presentó en noviembre y que sigue vigente. Allí, películas, series, cortos y documentales argentinos pueden disfrutarse gratuitamente después de pasar por un breve registro.

Quizá la oferta maree a algunos, indecisos a la hora de elegir por dónde empezar. Por eso te sugerimos comenzar a disfrutar del cine de uno de los más grandes directores sudamericanos de todos los tiempos y que, para más datos, era mendocino: Leonardo Favio. Aquí, cinco películas que tenés que ver. Y por qué.

1. Crónica de un niño solo

La primera película dirigida por Favio, estrenada en 1965 e interpretada principalmente por niños.  En 1966 ganó el premio Cóndor de Plata como mejor película. Crónica de un niño solo es quizá la respuesta a la pregunta: «¿qué sale de la fusión del neorrealismo italiano y la nouvelle vague francesa si la mezcla la realiza un argentino?». Una obra maestra imprescindible. En el año 2000 el Museo Nacional de Cine Argentino encuestó a críticos, historiadores e investigadores del cine y un 75% consideró a esta obra como la mejor película de la historia del cine argentino.

2. El romance del Aniceto y la Francisca

El título completo de esta película estrenada en 1966 (Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más) da cuenta del enfoque de esta cinta, que se acerca al realismo mágico y a folletín y es, quizá, la que consagró a Federico Luppi. Esta historia de amor en blanco y negro que también ganó el premio Cóndor de Plata a mejor película  en 1968 significaba tanto para Leonardo Favio que luego la reinterpretó con Aniceto, su última cinta estrenada.

3. Juan Moreira

Tras probarse con éxito en la canción, Favio dirigió esta película y sorprendió a propios y extraños. No sólo por el descomunal éxito que obtuvo en taquilla, sino por la variedad de recursos que fue capaz de utilizar. Protagonizada por Rodolfo Bebán y basada en la novela de Eduardo Gutiérrez, narra la historia de un «gaucho malo», aunque la historia es una mera excusa para que el director mendocino nos muestre cómo se escribe poesía con una cámara. Fue estrenada en 1973 y es la primera sugerida que está a color. También ganó el Cóndor de Plata a la mejor película en 1974.

4. Soñar soñar

Saber de esta película antes de verla suena a una broma. ¿Un drama protagonizado por el boxeador Carlos Monzón y el meloso cantante italiano Gian Franco Pagliaro? ¿Una historia sobre dos pobres tipos que sueñan con ser artistas? Y, sin embargo, con esa materia a priori tan endeble, Favio construye una fábula sobre la tristeza o, más bien, sobre los tristes, aquellos que buscan sus sueños a pesar de las contrariedades. Para remarcar los bordes de la tristeza, Favio, entonces, dibuja una caricatura de la alegría. Es una historia de sabor agridulce, emotiva y sencilla, tan querible como la escena del recio boxeador gritando: «¡Me voy a la ciudad a ser artista!». Se estrenó en 1976.

5. Gatica, el mono

Después de años de mutismo como director de cine, Favio regresa a las salas con esta biografía que no sólo retrata la trágica historia del célebre boxeador, sino que ofrece una radiografía de las entrañas de un peronista visceral como él y de cómo a veces (los hombres, los partidos políticos) implosionan cuando entran en contacto con la sociedad. Al retratar a Gatica, uno lo siente, Favio también se retrata a sí mismo.

Artículos Relacionados

  • luracatao

    Siempre he considerado a Favio un director importante.  Lo seguiré haciendo!